Como rebote del efecto Domingo Cavallo, que afecta a la Alianza, Aníbal Ibarra decidió alambrar su gabinete, aunque abre el juego en la Legislatura, con nueva composición a partir de esta semana, producto del desembarco del nuevo ministro de Economía. «No tengo pensado integrar a cavallistas al gabinete», dijo el jefe porteño a un grupo de sus funcionarios, que le arrancó esa respuesta ante la inquietud sobre el destino de la Alianza en la Capital. «De todas maneras, siempre estamos abiertos a hacer cambios», despistó el jefe de Gobierno, para que se entendiera que en lo inmediato no moverá las fichas de su staff, pero que en cualquier momento podría haber movidas, en procura de su eslogan «más Alianza». El jefe porteño encomendó en cambio un acuerdo legislativo entre aliancistas y cavallistas de la Capital. Ibarra zigzaguea entre la Alianza porteña y el gobierno nacional, más concretamente entre Domingo Cavallo y la coalición que mantiene y protege en la Capital: sabe que una gruesa porción de frepasistas y radicales del distrito profesan el anticavallismo y a la vez, que necesita una línea directa con el ministro de Economía. Ese puente lo requiere para saber en qué dirección se encararán desde Infraestructura obras que pide para la Capital y las que tendrá injerencia la Nación, como por ejemplo, la urbanización de Retiro, un ambicioso y viejo proyecto al que quiere poner su impronta. Además, Ibarra teme que Cavallo insista con hacerle pagar a la Ciudad los servicios de Policía y de Justicia que no tiene la Capital y que presta la Nación, lo que desequilibraría totalmente sus cuentas, hoy con un leve superávit.
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Por eso Ibarra dio dos señales sobre el fin de semana. Por un lado, se preocupó por respaldar personalmente al titular de la bancada radical de la Legislatura, Cristian Caram, a quien por declaraciones críticas y opuestas a Fernando de la Rúa, el delarruismo quiere alejar del puesto (ver nota aparte). Por otra parte encomendó, tanto a Caram, como al frepasista Ariel Schifrin, titular de la bancada aliancista, a llegar con buenos modales a un entendimiento con la nueva bancada cavallista.
Ese grupo integraba el bloque Encuentro por la Ciudad, la sociedad electoral entre Gustavo Béliz y Cavallo, más peronistas adheridos a uno y otro. A partir de esta semana, cinco legisladores -cavallistas puros e independientes-concretarán un bloque aparte. Por su lado, los belicistas y peronistas que quedan refundarán una bancada propia que quieren llamar Bloque Peronista, con la premisa de que todos los acólitos de Béliz terminarán reafiliándose al PJ, donde su jefe quiere disputar la candidatura a senador por la ciudad. A ese bloque intentan sumar lo que quedó de la bancada de Irma Roy (ella y Gerardo Conte Grand). Sería un bloque peronista-ruckaufista, al que se podría adherir Mario «Pacho» O' Donnell, único integrante del PJ oficial. Esa unificación del PJ -que no contaría con la escisión del bloque de Roy, la bancada «11 de marzo», que sumó a dos peronistas de Encuentro-cuenta con adhesión del menemista Daniel Scioli, anotado para competir en internas contra Béliz, pero partidario «de una lista de unidad» que evite la compulsa.
La Alianza, en la Legislatura, tampoco está en calma. Los socios menores, el partido socialista, se niegan a cualquier acercamiento con el cavallismo y se inclinan más en la defensa de Caram, quien bajaría los decibeles de su crítica para conservar la armonía de la bancada. A su vez, dentro del radicalismo, la relaciones quedaron resentidas entre delarruistas y el resto de la bancada, que ahora enfrentará un destino adicional: conciliar con el bloque de los cavallistas, que sería presidido por Martha Oyhanarte. La legisladora, en la anterior cámara, presentó su renuncia a la bancada UCR y pidió la desafiliación partidaria calificando al radicalismo de «partido enfermo», entre otros atributos, porque eludía, según ella, investigar presuntos hechos de corrupción de ex concejales. Luego Oyhanarte integró la lista de Acción por la República, dentro de Encuentro, mediante la cual consiguió renovar la butaca. Ibarra deja que sus legisladores urdan nuevas relaciones para sacar adelante leyes que pretende, como una reforma política o proyectos urbanísticos, pero a la vez, la situación difusa del armado de los bloques le impone su acción directa, y espera en los próximos días una cita con Cavallo para hablar de su distrito.
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