10 de diciembre 2007 - 00:00

Ibarra, más vigilado que nuevo gobernador

«Luis Patti fue votado por más personas que Ibarra y, sin embargo, se pronunciaron para que no pudiera asumir, porque además de ser elegida, una persona para asumir tendría que tener solvencia moral», sentenciaron familiares de las víctimas del local Cromañón, el viernes, cuando Aníbal Ibarra juró como legislador porteño. Una aritmética trágica, a la que el gobierno no escucha, o mira para otro lado.

Casi un escándalo, podría decirse, la jura de Ibarra el viernes, mientras los manifestantes en su repudio mantuvieron la calma ante lo que creyeron una injusticia: que asumiera el ex mandatario destituido en un juicio político por considerárselo responsable en sus funciones de las muertes ocurridas aquella noche del 30 de diciembre de 2004.

No se sabe si son amigos o si debe disponer de un dinero para que lo cuiden, pero lo cierto es que Ibarra no se despega de sus custodios para ir y venir por la Legislatura porteña, donde hoy estrenará su despacho, que ayer terminaban de poner a nuevo, con pintura incluida.

Las protestas en contra del nuevo legislador inscribieron la jornada de la jura de los 30 diputados que obtuvieron una banca en las pasadas elecciones porteñas del 3 de junio.

Un despliegue de seguridad rodeó la ceremonia, con extensos vallados en los alrededores del Palacio de Perú 130, para impedir que familiares y amigos de las víctimas de Cromañón ingresaran al edificio.

En la esquina de Avenida de Mayo y Perú se ubicaron 203 sillas vacías, 194 por los que murieron aquella noche y otras 9 por jóvenes que estuvieron allí y fallecieron posteriormente.

Cada una de las sillas estuvo identificada con el nombre, la imagen y la edad de los muertos y sobre cada silla , rosas rojas.

«Esto es para que la gente tome conciencia de que hay una persona que está asumiendo una banca sin solvencia moral», explicó Nilda Gómez, mamá de Alexis Benítez Gómez, una de las víctimas de la tragedia, en referencia al proceso de destitución que en 2005 revocó el mandato de Ibarra por mal desempeño en sus funciones. A la vez, varias gigantografías dispuestas sobre la calle mostraban escenas del aquel 30 de diciembre.

  • Coincidencia

    No hubo mayores incidentes, a pesar de que partidarios del ex jefe de Gobierno se manifestaron en el cruce de Diagonal Sur y Bolívar con carteles que rezaban: «De la mano de todos, vuelve Ibarra». Curioso que, dentro del recinto, el padre de una joven fallecida en la tragedia acompañara a Ibarra.

    Para más, la jura de los nuevos legisladores porteños coincidió también con la liberación de Omar Chabán, el ex gerenciador del boliche bailable y único procesado por las muertes. Ibarra, claro, se excusó de opinar sobre esa coincidencia, que logró evitar que le reclamaran por su regreso a un puesto político, y sólo advirtió que la excarcelación fue decidida meses atrás.

    «Como hicimos ahora, lo vamos a seguir a todos lados pacíficamente», prometieron los padres y familiares de los fallecidos, en referencia a cómo piensan insistir sobre Ibarra para recordarle que ha sido expulsado hace casi dos años de su cargo por la tragedia.
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