28 de enero 2005 - 00:00

Ibarra (muy complicado) hoy irá a interpelación

Aníbal Ibarra prometió llevar "su verdad" a la sesión de la Legislatura porteña, donde será interpelado hoy sobre su responsabilidad en la tragedia de Cromañón. Llega a esa cita en medio de un ambiente enrarecido, por lo que pidió " seguridad" y que no se especule políticamente con el desastre. El ingreso limitado de familiares al recinto sumará tensión a una jornada de por sí agitada porque estarán escoltados por agitadores de izquierda que sueñan con una revolución. Muchos fueron protagonistas de los desmanes que casi destruyen la Legislatura cuando se intentó debatir el Código de Convivencia. Tiene razón Ibarra en preocuparse por el uso político de sus problemas, que no menguaron a pesar del apoyo de Abuelas de Plaza de Mayo denunciando un supuesto "golpe institucional". El peronismo siguió analizando alternativas a la crisis política. La desmentida de Aníbal Fernández a la existencia de un plan para intervenir la Capital fue tan confusa que terminó por confirmar que la idea está dando vueltas, aunque la forma no está definida. En la Casa de Gobierno se manejan otros tiempos, los judiciales. Tal como piensa también Mauricio Macri, la decisión de la jueza será clave para el futuro de Ibarra que ayer debió soportar, además, otro golpe: se inició el proceso constitucional de revocatoria de mandato que requiere reunir 500 mil firmas y luego realizar un plebiscito para definir su continuidad o no como jefe de Gobierno.

Aníbal Ibarra
Aníbal Ibarra
Lastimado, en el peor trance político desde que asumió como jefe de Gobierno porteño, Aníbal Ibarra se someterá hoy a una interpelación en la Legislatura porteña donde intentará expulsar toda responsabilidad por lo ocurrido en la tragedia de República de Cromañón, que dejó 191 muertos.

El inicio del trámite para revocar su mandato presentado ayer ante el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad y la certeza de que en el Congreso --¿sin el guiño de Néstor Kirchner?-sectores del PJ gestaron una maniobra para promover su derrumbe, condimentaron ayer el pánico del frentista.

Ese cuadro crítico se completacon el malestar que ganó a los familiares que, finalmente, no podrán ingresar masivamente al recinto. Por eso, la tensión de las calles -a la que contribuirán partidos de izquierda tratando de generar caos-asoma como otro factor que jaquea a Ibarra.
Frente a ese escenario, el jefe de Gobierno sólo atinó a plantear que su único argumento será «la verdad» y a pedir que no haya «especulación política» en todo a la crisis en la ciudad.

•Alternativa

El pedido de revocatoria del mandato (ver aparte) que requiere juntar 500 mil firmas y luego un plebiscito, llegó hasta la Casa Rosada donde se evaluó la alternativa de que, si avanza, llamar para elegir al eventual nuevo jefe de Gobierno el 23 de octubre próximo, en paralelo a las legislativas.

Todo, quizá, muy prematuro pero en estas horas de furia, todas las opciones están en la mesa de análisis. En todas: en las que conspiran y en las que quieren bloquear esas conspiraciones.

Los rumores y las presunciones no hicieron más que incrementar el
tufo a complot que detectaron los ibarristas pero, de todos modos, no aciertan a enfocar a un enemigo: no creen que el duhaldismo actúe por su cuenta, sin sintonía con Kirchner.

Con ese trasfondo, Ibarra no estuvo sólo con sus fantasmas: unas 170 entidades, encabezadas por Abuelas de Plaza de Mayo de
Estela de Carlotto, denunciaron la existencia de un «intento de golpe institucional» para destronar a Ibarra.

A través de una declaración, advirtieron sobre
«el intento de golpe institucional que una vez más intenta llevar adelante la derecha que, no pudiendo llegar al poder mediante el voto popular, apela a mecanismos miserables y antidemocráticos, montándose sobre el dolor de la tragedia». Menos imperativo fue el respaldo de la Casa Rosada. El ministro del Interior, Aníbal Fernández, desmintió que Kirchner esté accionando un plan para intervenir la Capital Federal. «No hay ningún proyecto del gobierno» dijo. Pero derramó comentarios sugestivos que sustentaron esa posibilidad:

1- «Es una queja» de los familiares
, dijo Fernández, «que pretenden que el gobierno vaya e intervenga. Pero ésa es una atribución del Congreso». Y agregó: «Será el Congreso el que tendrá que analizar eventualmente el tema».

2-
Interrogado sobre lo que informó ayer Ambito Financiero respecto de contactos informales entre diputados del peronismo para avanzar con un proyecto de intervención, fue ambiguo: «Algunas cosas pueden tener asidero y otras no».

3-
En la misma línea, en su regreso a la mañana radial -una tarea que había dejado de lado por orden del Presidente-Fernández planteó que no es «tan simple, ni fácil» que el gobierno avance con el planteo de « intervenir la Ciudad». «Es un tema que hay que explicarlo claramente

4-
Otro comentario del ministro, en la charla que mantuvo con radio «Continental», inyecta más suspicacia a la presunción de que la Casa Rosada comenzó a retacearle el respaldo al porteño. Aquí lo textual:

Periodista:
¿Hay un respaldo del gobierno nacional a Ibarra?

Aníbal Fernández: No. Hay un respaldo a la institucionalidad. Pero también hay un gran respaldo a los padres de los damnificados que, en definitiva, tratamos por todos los medios de acompañar desde el primero al último momento. Queremos seguir estando al lado de los padres para encontrar una alternativa, encontrar la verdad y que se sancione desde el primero al último de los responsables de provocar semejante masacre
.

Sólo con hurgar un poco en las palabras del ministro, se entiende que Kirchner no parece dispuesto a brindar un explícito respaldo público a Ibarra. La gambeta dialéctica de Fernández alimenta la versión de la soledad que espera al porteño en las próximas horas.

El contraataque de las entidades que denunciaron una conspiración, con
la previsible agitación del fantasma de «la derecha» y el zigzagueo de Aníbal Fernández no fueron, ni muchos menos, los únicos indicadores del torbellino político en que está inmerso Ibarra.

Hubo mucho más. En la Jefatura del Gobierno porteño chequearon y confirmaron la existencia de contactos en el PJ duhaldista. Pero la alarma la prendió la presunta reunión que el martes por la tarde habrían mantenido
José María Díaz Bancalari, Graciela Giannettasio y Juan José Alvarez.

•Reunión

El jefe de los diputados peronistas y la vice de Solá, ambos con teléfono directo con Eduardo Duhalde, se habrían reunido con el secretario de Seguridad porteño para cruzar impresiones sobre el futuro de Ibarra y el rol que en caso de derrumbe ejecutará el duhaldismo.

Mortifica al peronismo que cada vez que ensayó una intervención -ver Santiago del Esteroel PJ trastabilla a la hora de la salida electoral. En ese terreno de especulaciones,
la obsesión es cómo y con quién lograr hacer pie en la Capital Federal.

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