31 de mayo 2002 - 00:00

Ibarra renunciará si se renueva todo

En sintonía con los proyectos de ley que en Diputados impulsan la renuncia del plantel completo de las dos cámaras del Congreso y todos los cargos electivos del país, Aníbal Ibarra ayer aseguró que está dispuesto a renunciar a la jefatura de Gobierno porteña. Aclaró que lo haría mediante «un mecanismo institucional», pero no para cederle la silla a Cecilia Felgueras (se recordará que es la vicejefa de la Capital Federal).

Trece diputados del PJ pidieron formalmente ayer una sesión especial para discutir el próximo martes un proyecto que establece la caducidad de los mandatos y de la totalidad de las 257 bancas para las próximas elecciones generales.

El proyecto, de Ricardo Falú, propone que los diputados «declaren cumplidos sus mandatos el día que asuman los representantes del pueblo electos en las próximas elecciones generales, autorizando para que en esos comicios se convoque a elegir también sus cargos». Exhorta a igual decisión a los senadores y a los cargos ejecutivos y legislativos de las provincias y de la Ciudad de Buenos Aires.

•Internas

La idea de que Ibarra pudiera renunciar antes de tiempo reavivó las internas dentro de la UCR porteña, que además de debates padece serios problemas de dinero: los teléfonos están cortados por falta de pago y no juntan para la luz.

Ibarra
, además, salió al cruce de declaraciones del Presidente acerca de que «parece que están arrepentidos» los gobernadores radicales y el jefe de Gobierno porteño, de haber firmado el «Documento de 14 puntos»; dijo que «nunca» lo firmó «porque, entre otras cosas, no estaba de Aníbal Ibarra en todos los casos, por eso habría que buscar un mecanismo que lo permita», quiso aclarar.

En la prematura campaña electoral porteña, el radicalismo comenzó a especular sobre la posibilidad de que Ibarra dejara antes de lo previsto su mandato. Un sector en la UCR, algunos allegados a Enrique Nosiglia, argumenta, en tertulias domésticas, que «hay que recuperar la identidad». El fundamento se traduce en conformar una lista de candidatos propios con un postulante radical a ocupar la silla de Ibarra, llegado el momento de las urnas. Los rivales, en ese caso, podrían ser Enrique Olivera o bien «Facundito» Suárez Lastra, recientemente alejado del gobierno de Ibarra.

Otra porción -esencialmente el radicalismo ibarrista de Jesús Rodríguez y Rodolfo Terragno- insiste en licuarse detrás de un intento reeleccionista del actual jefe de la Capital Federal. Para esos radicales, «ir con una fórmula propia es aumentar la chance de Mauricio Macri». Creen que una boleta exclusiva de la UCR podría quedarse con «9% de los votos».

Los anticipados cálculos caían ayer en medio de una dura discusión de la entente
J. Rodríguez-Terragno. El jesusismo dejaba anoche solos a los terragnistas, que ensayaban una asamblea cacerolera dentro de la sede de la UCR porteña, para impulsar una «renovación».

•Reto

El presidente de la UCR Capital, Silverio Fernández Gaido, retó: «Acá hay un partido, que está funcionando mal, pero el asambleísmo ateniense estaba cuando no había instituciones». Gaido dijo que «es mentira que haya internas entre nosotros, estamos comprometidos con la gestión de Ibarra y también es mentira que haya un sector conservador y otro progresista en nuestras filas».

En otro sentido, el titular del radicalismo porteño reveló que inició un recurso de amparo para que el Ministerio del Interior les gire los fondos correspondientes a los partidos políticos. Los $ 35.000 de gastos mensuales del comité Capital no llegan a juntarse con el aporte de la cuota de legisladores y funcionarios.
«Nos deben desde noviembre, ya les enviamos en su momento carta documento a Domingo Cavallo y a todos los ministros siguientes, es un atentado contra el sistema de partidos», se quejó el radical.

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