Nadie cree en el gobierno que Aníbal Ibarra se atreverá a tanto, pero están alertas.
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La difícil situación del jefe porteño -desairado por el kirchnerismo y con el caso Cromañón que lo mantiene en vilo- lleva a pensar que sólo seguirá los pasos que le marca el kirchnerismo y que no alentaría ni un desdoblamiento de elecciones, para que las locales se separen de las de diputados nacionales, ni tampoco que apure la votación de autoridades de comunas.
Algo y mucho de ese razonamiento resulta afín en los centros de conspiración del ibarrismo.
A tal punto que una de las últimas opciones -si no logran una lista propia de candidatos a legisladores porteños- es la que impone el camuflaje. Bajo la protección de sellos amigos, en boletas electorales diversas, el ibarrismo encontraría la vía de llegar a la Legislatura porteña al menos con la misma representación que hoy conserva: tres bancas.
De esas butacas renueva dos, y la fina y magra estrategia está diseñando la posibilidadde llevar a Alicia Caruso para que intente repetir el mandato en las lista del Partido de la Ciudad que pilotea el legislador Jorge Giorno, quien en definitiva también la portó en sus listas en 2003.
• Reemplazante
La banca que deja Sandra Dosch no es renovable, porque cumplió ya su segundo mandato, pero su lugar lo ocuparía una candidata de la kirchnerista Vilma Ibarra en la boleta del gobierno, mientras que la eventual postulación de Juan Manuel Abal Medina lo haría acreedor de un candidato, al menos de su gobierno, ya que es subsecretario de la gestión porteña.
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