Casi se emociona Eduardo Duhalde, ensayando delante de su gabinete la música con la que recorrerá el tramo final de su gestión, hasta el 25 de mayo próximo, fecha en que se retirará del gobierno. «Estoy orgulloso de presidir un gobierno como éste, que me acompañó en las malas. Ahora, que las cosas están un poco mejores, quiero reconocerles esa lealtad, sobre todo hoy que es 17 de octubre». La reunión de gabinete, gracias a estos sentimientos, se transformó en almuerzo, del que participaron todos los ministros, además del titular de la Cámara de Diputados, Eduardo Camaño, y el senador Antonio Cafiero. El equipo se detuvo especialmente en dos temas de la actualidad: la interna peronista y el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.
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Sobre este punto, Roberto Lavagna hizo varias observaciones. Primero, volvió a decir que «a pesar de lo que muchos de ustedes creen, el acuerdo no está tan cerca, falta todavía discutir bastante». Le estaba hablando a Duhalde, quien día a día le baja el precio a él como ministro diciendo que la solución está al alcance de la mano.
Después Lavagna habló de la publicación de la carta de intención con el Fondo que publicó este diario. Localizó la fuente en el Banco Central, es decir, en la órbita de Aldo Pignanelli.
•Renuncia
Sobre la lucha política abrió el fuego Duhalde: «Tenés que estar atento porque te voy a mandar la renuncia para que la trate la Asamblea Legislativa», le advirtió el Presidente a Camaño. El diputado se declaró informado y en voz baja alguien preguntó si ese cuerpo podía rechazar la dimisión. Explicó un ministro con despacho cercano al de Duhalde y conocimiento meticuloso de su pensamiento: «Sería un disparate que se la rechacen; el Presidente hace bien en irse y cumplir. Achica el riesgo, se va en un momento aceptable, con la mayoría de los indicadores controlados y, además, le queda el argumento moral de haberse desprendido del poder cuando se encarriló la crisis». En esa punta de la mesa seguían las especulaciones, mientras Duhalde comentaba con sus adláteres las ventajas de la última dieta para mantenerse en forma. Es su obsesión.
Un problema aparte es la lógica institucional de la retirada. ¿La asamblea debe elegir a un nuevo presidente para que se complete el período de Fernando de la Rúa? ¿O tiene capacidad para acortarlo, de tal manera que el próximo presidente gobierne durante un año y siete meses? Discuten los constitucionalistas pero su voz todavía no llegó al equipo de Duhalde.
Más entretenido era, ayer, hablar de la interna del PJ. Es decir, de Carlos Menem, otra obsesión. Se hizo referencia a Juan Carlos Romero, a quien ya habían presentado como candidato a vicepresidente en La Rioja. Juan José Alvarez esbozó una media sonrisa y sugirió: «Ahora que lo tiene a Romero de vice podríamos aceptarle la propuesta. Digamos que estamos analizando la idea de que no haya internas y que cada uno vaya por afuera con un partido distinto». Duhalde se rió: «No está mal, ¿no? A mí me quisieron convencer de eso entre Romero y (Ramón) Puerta, en Salta...».
•Objetivo
En alguna medida, mostró el juego Duhalde ante sus allegados. Su objetivo es que no haya internas. ¿Puede lograrlo a través de la Justicia? En el gobierno creen que sí, es decir, que la Cámara Nacional Electoral podría revocar el fallo de María Servini de Cubría, suspendiendo las elecciones internas obligatorias y simultáneas. Si este salvavidas, que el gobierno busca a través de la apelación del pronunciamiento de la jueza, no llega, el Presidente apelará al Congreso del PJ. El vocero oficial de esta táctica fue por la tarde, en San Vicente, Osvaldo Mércuri. ¿Le aceptará ese organismo la renuncia que presentó como jefe? Hasta ahora nunca se trató y es posible que Duhalde quiera reasumir la conducción de esa asamblea partidaria, lo que liberaría a Carlos Reutemann, vice a cargo, de la responsabilidad de tener que conducir desde allí la estrategia anti-Menem.
Los más escépticos, ayer, en la mesa presidencial, terminaron por imaginar una fórmula propia para competir en la interna. Ganó fuerza la de Néstor Kirchner con algún bonaerense como vice. Si fuera por Kirchner, acaso el segundo sería el mismo «Juanjo» Alvarez que propuso ayer ironizar con la propuesta de Romero. ¿Duhalde querrá lo mismo? Es él quien negocia personalmente con el gobernador de Santa Cruz, quien todavía no registra peso en la balanza a pesar de los extraordinarios esfuerzos mediáticos que realiza.
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