26 de febrero 2004 - 00:00

Incansable

No para Cristina de Kirchner. Volverá a EE.UU., a Miami, centro de la oposición a Fidel Castro -justo cuando en la campaña electoral todos buscan el voto hispano y anti-Fidel-, en esta ocasión para hablar de transparencia y corrupción, tema en el que los oriundos de Santa Cruz parecen versados. Compartirá cartel con famosos, la mayoría gente reputada de derecha, inclusive hasta con banqueros que ya no son (caso Emilio Cárdenas o Ricardo Esteves). También con norteamericanos como Roger Noriega y Arturo Valenzuela. No en vano todos son convocados por un medio llamado «Poder», donde los jugadores son escasos pero transitorios. Acompañará también a su marido a Venezuela en el viaje que emprende hoy para encontrarse con Hugo Chávez, Lula y otros mandatarios.

Cristina de Kirchner
Cristina de Kirchner
"Vuelvo a Estados Unidos para hablar en un panel internacional. Es a lo que me voy a dedicar en estos años.Voy a estar en Miami, con varios argentinos. También va a estar Mauricio Macri. Tengo que hablar sobre mi especialidad, que son los temas de derechos humanos y lucha contra la corrupción. Esto lo organiza la revista 'Poder'. La de allá, no la de acá, eh?..." Esta fue la información que le comentó ayer Cristina Fernández de Kirchner a un colaborador, al ponerlo al tanto de su agenda de la semana próxima. Se la notaba animada, como si hubiera descubierto un encanto que el exterior del país le había ocultado durante todo este tiempo. Aunque Miami sea un destino familiar, el más frecuente para los Kirchner en sus escasos viajes fuera del país.

En efecto, Cristina Fernández participará, el jueves y viernes próximos, en el Poder Business Forum, una convención organizada por una publicación de negocios de Miami y por Boston Consulting Group, una agencia de lobbyng que acaba de lanzar su nueva sede en Florida. La senadora será presentada en su condición de «primera dama», a pesar de sus reclamos contra ese tratamiento, y compartirá un panel variado sobre «Corrupción Gubernamental y Transparencia».

Ya entre los compañeros de mesa de la señora de Kirchner aparecen las primeras curiosidades. Entre ellos está Baltasar Garzón, el juez que provocó el primer dolor de cabeza al gobierno, demandando desde Madrid la presencia de militares argentinos para condenarlos por violación a los derechos humanos. Aquella actitud de Garzón movió la historia: obligó al gobierno a aceptar que las leyes de Punto Final y Obediencia Debida fueran anuladas, por lo cual ahora se insinúa un vendaval de citaciones judiciales capaces de producir una crisis. Garzón no aseguró todavía su presencia en Miami, como sí lo hizo Emilio Cárdenas, el otro colega de panel de la senadora.

•Acusación

Cárdenas será presentado como ex banquero, ya que fue director del HSBC hasta el año pasado. Ahora reparte sus meses entre Buenos Aires y Ann Arbor, trabaja en la Universidad de Michigan. Ex representante de Carlos Menem ante las Naciones Unidas, tal vez la participación en el mismo simposio permita disipar las acusaciones que lanzó en contra de este abogado uno de los amigos de la primera dama, el diputado Miguel Bonasso, quien le imputó conspirar en Estados Unidos en contra del gobierno actual. Será interesante, entonces, saber cómo queda la relación entre estos dos panelistas después del intercambio de ideas. El resto del elenco, el viernes, lo componen el senador mexicano Francisco Barrios, ex fiscal general de Colombia; Marcos Jiménez, Fiscal General del Distrito Sur de Florida, y el profesor Joseph Tulchin, especialista en Lationamérica del Woodrow Wilson Center, quien coordinará las presentaciones.

A Cristina Fernández le reservaron un lugar principal en la convención: deberá hablar durante una de las comidas, rol reservado sólo a pocos invitados. Por ejemplo, al presidente de Colombia, Alvaro Uribe, o al magnate venezolano de medios de comunicación Gustavo Cisneros (a punto de comprarle a Silvio Berlusconi una cadena de TV en España). Cisneros podría figurar como el «jefe de la oposición» a Hugo Chávez en Venezuela, país al que la pareja presidencial viajará hoy, con el compromiso de tomar contacto con toda la oposición al presidente de ese país.

Este «detalle» de la visita a Venezuela y la presencia de la senadora en este foro pueden expresar, tal vez, otro giro del gobierno hacia posiciones menos conflictivas con la comunidad de negocios y con la política exterior de los Estados Unidos. Hay que prestar atención: el renglón que le tocó a la Argentina en un panel sobre el Cono Sur es para interrogar sobre cómo afecta a las relaciones con los Estados Unidos el giro que se produjo en la política local. A Ricardo Esteves (ex Banco Velox) y al profesor y ex diplomático Arturo Valenzuela les tocará contestar el enigma.

Igual que en su reciente visitaa Nueva York, Cristina Fernández compartirá la escena con empresarios que tienen negocios en el país: estarán, por ejemplo, César Alierta ( Telefónica), Ana Botín (BSCH-Banco Río), José Eduardo Dutra ( Petrobras) o el argentino Eduardo Elsztain (a su ex socio Marcelo Mindlin le tocó agasajar a la primera dama en Manhattan, tal vez le corresponda a él invitarla a comer en Miami).

También habrá ejecutivos de las empresas que quieren ingresar: por ejemplo, Isabel de Polanco (Grupo Prisa - Diario «El País»), muy entusiasmada con el repunte económico de la Argentina, o Carlos Slim, el mexicano que tocó el récord de riqueza en Latinoamérica y que tendió puentes muy activos con el gobierno a través de Felipe González y Carlos Bettini (¿le explicará Slim a la señora de Kirchner su iniciativa para que se capitalice deuda con los bonos en default, como le sugirió a Julio De Vido?).

La inquieta senadora por Santa Cruz se prometió -y lo hizo saber a través de una nota periodística publicada esta semana por una pluma amigaque no volverá a levantar su perfil. Hubo disgustos, aunque pasajeros, por las notas que concedió en algunas revistas durante su paso por Nueva York: puntos de vista, Néstor Kirchner prefiere ocultar la dimensión estética e intelectual que su mujer le agrega a su proyecto político. Ahora todo será académico y no habrá ni una pasadita por el shopping, como en los viejos tiempos.

Pero esto no quiere decir que Cristina Kirchner se mantenga indiferente ante algunos hombres de la cultura con los que compartirá cartel en Miami. El arquitecto argentino César Pelli, por ejemplo, o el astro Julio Iglesias, quienes participarán de un panel sobre factores culturales en la integración hispánica. Casi un entrenamiento para la senadora asistir a este debate, ya que le fue encomendada la presidencia del Congreso de la Lengua este año, en Rosario. Con Julio Iglesias habrá seguramente alguna foto y más de una broma: finalmente, el cantante se postuló en su momento como jefe de campaña de Carlos Menem, sin saber que ese rol terminaría enfrentándolo a Kirchner. Felizmente el proyecto quedó en la nada, lo que garantizará sonrisas en la convención de negocios de Florida.

Como les sucede con los bonistas en Europa, los funcionarios argentinos tienen especial precaución cuando viajan a los Estados Unidos, por la sensibilidad que despierta la política pro castrista de Kirchner. La primera dama llegará a Miami, sede de la oposición al dictador cubano, para una convención organizada por instituciones enfrentadas al régimen de la isla.Ya le quedó claro ese espíritu cuando sus colaboradores le dieron a leer la agenda: entre los paneles habrá uno destinado a hablar de Cuba, integrado por distintos líderes que esperan la liberación de La Habana. Quien encabeza ese elenco es Roger Noriega, el secretario adjunto del Departamento de Estado para el Hemisferio Occidental. Es el hombre que lamentó públicamente la política de tolerancia a las violaciones de derechos humanos de Castro, que desarrolla el gobierno argentino. Llamativo: pudiendo intervenir en el capítulo sobre Brasil o México (los otros dos únicos países a los que se les dedica un título en esta conferencia), Noriega prefirió hablar sobre Cuba. La campaña en Miami es así. Cristina, perspicaz, se dará cuenta.

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