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• Obligado por las circunstancias y las palabras, Camaño devolvió gentilezas y ponderó las virtudes de Roggero que le permitieron -gracias al estilo que lo hizo famoso, «pase y conduzca»- mantener el equilibrio interno, aun en los peores momentos de la interna partidaria. Eso no impidió, claro, la reciente deserción del menemismo. Aunque, en este desenlace, tuvo más que ver Camaño que Roggero, ya que enfureció a los riojanos que el primero comandara un par de Congresos anti-Menem y renunciara a la imparcialidad que lo llevó a la cúpula de Diputados. Por esa razón, se escucharon reproches de Camaño a Roggero.
• • Después de que los aristas levantaron campamento del recinto -furiosos porque no le dieron al profesor Alfredo Bravo la vice 3°-, los socialistas y varios lilistas se refugiaron en la sala de periodistas para seguir por circuito cerrado de TV el resto de la sesión (preocupados, obviamente, por lo que decían de ellos en su ausencia). El metalúrgico Francisco «Barba» Gutiérrez prefirió relajarse en un cómodo sillón del salón de Pasos Perdidos. Distendido como en un spa, se permitió dormitar unos minutos, rodeado de colaboradores.
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