Inesperado: CGT también rompe con Duhalde y pide "salariazo"
No se esperaba que la carrera entre precios y salarios comenzara tan temprano. Pero la CGT dialoguista decidió ayer reclamarle al gobierno un aumento generalizado de salarios de 40%. También la suspensión del recorte de 13% en las jubilaciones y que el que se aplicó sobre los salarios públicos rija sólo para remuneraciones superiores a $ 1.000. Los gremialistas conocidos como "gordos" piensan, además, convocar a una asamblea para disponer medidas de fuerza contra el Presidente. Paradoja la de Duhalde: los inversores lo recelan por populista, pero tampoco los trabajadores lo aprecian.
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Eduardo Duhalde se está por convertir en un caso raro de analizar: un populista al que los gremios tradicionales no quieren cerca
• Mañana concurrirán a la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados para entrevistarse con su titular, Jorge Matzkin, y reclamar allí que se elimine el recorte de 13% a las jubilaciones. También que en el caso de los empleados públicos se mantenga el recorte, pero sólo para las remuneraciones que superen los 700 o los 1.000 pesos (anoche se discutía la cifra).
• Los gremialistas se conjuraron para que dentro de 15 días se convoque el Comité Central Confederal para definir medidas de fuerza contra el gobierno.
•Irritación
Resultaba increíble ayer la irritación de los capitostes de la CGT, en general componedores, sobre todo si se la compara con la mansedumbre de Hugo Moyano: al otrora implacable camionero le sedaron los nervios y todos lo atribuyen a que le concedieron la Secretaría de Transporte para uno de sus hombres, Guillermo López del Punta (se hizo famoso en la Bicameral de Privatizaciones del Congreso por el transporte de caudales, especialidad que lo habría habilitado para su nueva función).
La furia desencadenada ayer por los sindicalistas sorprende y abre una incógnita sobre el duhaldismo: nadie sabe allí si no es anticipatoria de una crisis más general del PJ con el gobierno. Hubo ya otras señales de disidencia: las dificultades para cerrar el presupuesto, las críticas de José Manuel de la Sota a la devaluación, la sublevación de legisladores por la eliminación de la promoción industrial. Sin embargo ayer el enojo de los «gordos» parecía limitarse a los intereses gremiales, sobre todo los de las «cajas», las obras sociales.
Es cierto que la relación de Duhalde con esta CGT nunca fue aceptable. En plena campaña presidencial de 1999 los sindicalistas tradicionales lo desairaron apoyando a Antonio Cafiero en la interna bonaerense -pidieron la cabeza de Carlos Ruckauf como candidato a gobernador-y realizando señales amistosas y reuniones secretas en favor de De la Rúa. Más aún, durante el gobierno del radical los gremios dialoguistas jamás cortaron el diálogo, algo que recordaron ayer: «Al final, comimos cuarenta veces con el 'Vikingo' (Chrystian) Colombo y no nos sirvió de nada» lamentó Cavalieri.
Ya en el gobierno, los encuentros fueron esporádicos y hubo gestos adversos. Por ejemplo, la citación a Patricia Bullrich para que asumiera alguna responsabilidad en el área social. Si los gremios lo evitaron fue gracias a la complicidad de José Pampuro, el secretario privado del Presidente, que les avisó y de ese modo les permitió amenazar con una guerra declarada. No debería extrañar que ahora, en medio de esta nueva batalla, Duhalde vuelva a pensar en la ex ministra de Trabajo que tanto los enfrentó. Por lo menos ayer se hablaba en la Casa de Gobierno de la posible designación de una mujer en el área de Acción Social.




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