15 de mayo 2008 - 00:00

Inevitable violencia frustró acercamiento con los peronistas

Corridas, pedradas y palazos dominaron el acto de asunción de Néstor Kirchner en el PJ. Hubo 14 heridos, uno perdió el ojo y dos estaban graves.
Corridas, pedradas y palazos dominaron el acto de asunción de Néstor Kirchner en el PJ. Hubo 14 heridos, uno perdió el ojo y dos estaban graves.
Los violentos enfrentamientos entre camioneros de Hugo Moyano y la UOCRA de Quilmes y Avellaneda, controlada por Juan Pablo «Pata» Medina, no le dieron un segundo de respiro al matrimonio Kirchner. Justo a las 17.35, cuando Néstor y Cristina Kirchner ingresaban a la cancha de Almagro, comenzaban las corridas y los primeros palos y pedradas que dejaron al menos catorce heridos, dos de gravedad que debieron ser operados de urgencia anoche en el sanatorio Franchín.

Como el 17 de octubre de 2006 en la quinta de San Vicente, durante el traslado de los restos de Juan Domingo Perón, cuando el moyanista Emilio «Maddona» Quiroz se tiroteó con la barra de la UOCRA, la historia del ahora normalizado peronismo volvió a teñirse con sangre. Pero ayer, el superclásico gremial olió a venganza y terminó con más bajas camioneras que de obreros de la construcción.

El martes por la noche, el «Pata» Medina, titular del gremio UOCRA de La Plata, había sido fuertemente agredido por tres personas en Diagonal 74 y 122, según denunció su hija Analía.

«El iba solo y lo metieron en una combi donde le pegaron patadas y piñas», relató a medios platenses la hija del sindicalista, que acompañó a Medina a hacer la denuncia y luego al hospital Sudamericano. «Está desfigurado», aseguró la mujer.

Los disturbios, según relataron testigos presenciales de los incidentes en la cancha de Almagro, comenzaron cuando una banda de UOCRA ingresó desde la tribuna popular al campo del estadio y desde allí comenzó a arrojar proyectiles contra los seguidores de Hugo Moyano.

  • Descontrol

    A partir de ese momento, y con el Himno Nacional musicalizando la llegada en helicóptero de Néstor y Cristina Kirchner, todo fue descontrol. Los camioneros se replegaron en una de las entradas a la popular y los afiliados de UOCRA siguieron arrojando proyectiles. Los moyanistas, furiosos, destrozaron automóviles estacionados cerca del acto, dañaron un móvil de televisión y prendieron una fogata de dos metros de altura sobre la calle Marcelo T. de Alvear, en Tres de Febrero.

    La zona estuvo liberada de cualquier control policial y hasta el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, arengaba a los manifestantes en el ingreso al acto con el grito: «¡Dale, dale, que pasen todos!».

    Afuera de la cancha de Almagro las corridas y las peleas siguieron sin descanso. En la estación de servicio ubicada en la calle Lincoln al 1900, militantes de UOCRA molieron a palos a tres camioneros que, semiinconscientes y vestidos de verde, fueron trasladados de urgencia a un hospital con el rostro empapado de sangre.

    Desde adentro del estadio seguían lloviendo piedras y palos que caían sobre la Policía y los guardias de Infantería que alineados en fila observaban inmóviles los incidentes.

    La batalla campal de Tres de Febrero culminó con al menos catorce heridos retirados en camilla. Dos de ellos habían sido trasladados al Hospital Posadas de Morón, desde donde serán nuevamente derivados para ser operados de urgencia al sanatorio Franchín, de la UOCRA, debido a la gravedad de las heridas.

    «Están muy graves y van a ser trasladados para ser operados de urgencia», confirmaron voceros de la Guardia del Hospital Posadas.

    Un herido con «el ojo muy comprometido» fue trasladado al Hospital Alejandro Posadas de Morón desde el Ramón Carrillo de Ciudadela, producto de la gravedad de las lesiones sufridas en medio de una reyerta entre facciones gremiales que responden a camioneros y a obreros de la construcción.

    «Hay un joven muy grave con el ojo derecho muy comprometido que fue trasladado al Hospital Posadas para su atención», confirmó Nora Hidalgo, médica del servicio de Guardia del hospital Carrillo.

    «No hubo heridos con armas de fuego, aunque sí por contusiones varias producto de objetos contundentes e incluso por armas blancas», indicó Hidalgo.
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