Insaciable, Bonafini airada con Kirchner

Política

Hebe de Bonafini le envió ayer un mensaje de protesta a Néstor Kirchner desde la Plaza de Mayo contra la Ley Antiterrorismo que el gobierno hizo aprobar casi en tiempo récord en el Congreso. El Presidente está acostumbrado a sufrir esos ataques de su protegida cuando toma alguna decisión que a la izquierda de las Madres no convence. Lo hizo con el envío de la Gendarmería a Santa Cruz para controlar escuelas en la crisis docente, de hecho aún no se han retirado. Hasta le llegó a pedir una renuncia a Aníbal Fernández desde ese escenario que ocupa todos los jueves. Pero todo se calma con una posterior visita al despacho presidencial.

Esta vez el golpe fue más fuerte: «Estamos espantadas con la ley antiterrorista», le dijo ayer Bonafini, «el Presidente con una mano nos dio la radio y con la otra nos dio la ley antiterrorista. Señor Presidente, queremos una respuesta», le dijo la jefa de las Madres en un doble golpe que recordó el regalo de la adjudicación definitiva de esa onda de radio, que en el mercado se cotiza a no menos de u$s 1 millón.

Kirchner no puede argumentar presiones o distracciones: la Ley Antiterrorismo fue enviada por el gobierno al Congreso bajo la amenaza del Grupo de Acción Financiera Internacional de retirar al país de ese organismo si no se sancionaba una legislación de combate al financiamiento de esas actividades ilícitas. En realidad, puede decirse que pocos gobiernos han sido tan activos como el de Kirchner en cumplir con la legislación que se les exige desde ese centro de combate al lavado de dinero.

  • Secreto bancario

    El año pasado, el gobierno hizo sancionar una modificación a la ley por la que habilitó el levantamiento del secreto bancario y bursátil sin autorización judicial previa cuando la Unidad de Acción Financiera investigara casos sospechados de lavar dinero. Las contradicciones internas del kirchnerismo hicieron que se postergara en ese momento el segundo capítulo de esa ley que contemplaba precisamente la incorporación al Código Penal de la figura de la asociación ilícita con fines terroristas y el castigo a quienes financiaran esas actividades.

    El problema entonces fue el mismo que ayer le recordó Bonafini a Kirchner en la Plaza de Mayo: la definición de qué actos podrían quedar alcanzados bajo la figura de terrorismo.

    Dos advertencias más del GAFI mediante, consiguieron que la Cancillería destrabara en el Congreso ese segundo tramo de la legislación que se terminó aprobando esta semana.

    Para dejar afuera de toda sospecha a piqueteros, quebrachoso fábricas tomadas, se estableció que para tipificar la asociación ilícita con fines terroristas debía comprobarse la conexión a una red internacional. Con esa salvedad, el kirchnerismo de izquierda aceptó, aunque no todo, porque Miguel Bonasso también criticó al gobierno por la ley y la votó en contra.

    Esas garantías tampoco conformaron a Bonafini, quien llegóa amenazar al gobierno, a su principal aliado, con un acto de rebelión interna: «Señor Presidente, no queremos la ley, nos vamos a oponer, nos vamos a sentar en el Congreso, nos vamos a sentar en la Casa de Gobierno, tomaremos la Casa de Gobierno si es necesario, pero esta ley no va a pasar».

    Nunca Bonafini había llegado a tanto con Kirchner y muchomenos en un tema en el que el Presidente no puede responder, y ni siquiera calmar prometiendo bajar algún otro cuadro del Colegio Militar, por haber sido el propio autor de la obra: «Esta ley es imposible, no la podemos soportar, no la podemos aguantar. No puede mandar Bush en nuestro país. Esta ley tiene características muy graves que se van a aplicar según se le cantea cada uno. Es mentira que no es para los que luchamos. ¡¡¡Sí!!! Es contra los que luchamos. Ya nos han tildado a nuestros hijos de terroristas, a las Madres de terroristas, a los piqueteros de terroristas, a los que toman las fábricas de terroristas. Para estos señores, para Bush somos todos terroristas», terminó su discurso de ayer en la Plaza.
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