22 de enero 2001 - 00:00

Insiste Alvarez con el Senado

Carlos Chacho Alvarez se propone hacer a control remoto las remodelaciones que no pudo concretar en el Senado por su intempestiva renuncia a la vicepresidencia de la Nación. A más tardar en marzo, presentará una serie de recomendaciones sobre «el nuevo Senado» que servirá de boceto para refaccionar la Cámara Alta, antes de los comicios de octubre.

El paso siguiente será tratar de imponérselo al gobierno de Fernando de la Rúa. Aunque todo suene pomposo, en definitiva, la versión Chacho del cuerpo que actualmente preside el radical Mario Losada puede resumirse en retoques al reglamento interno y los sistemas de control del recinto, el palacio y el anexo de la Caja de Ahorro (mecanismos para fichar entrada y salida, cámaras de TV, nuevo tablero electrónico, etcétera.)

Por supuesto, no se trata de cuestiones edilicias. Lo que pretende Alvarez es impulsar un eticazo que incluya obviedades surtidas acerca de la disminución de gastos y la trasparencia de las finanzas y de los mecanismos de discusión parlamentaria.

También quiere que cada legislador esté limitado a la hora de designar personal, no sólo en cuestión de cantidad sino también de calidad. Algo que suena utópico, si se recuerda que en menos de 1 año de gestión, él mismo no pudo cazar los 800 «ñoquis» que -dijo-existían cuando asumió la jefatura del Senado.

Siempre con objetivos altruistas, aun cuando suenen testimoniales en su boca, la ecuación chachista consiste en mejorar las instituciones y así dar mayor seguridad jurídica, condición indispensable para atraer inversiones.

Para alistar el texto, le pidió a técnicos y políticos que lo secundan en la reciclada Fundación Auyero que le acerquen sugerencias. Entre los convocados figuran varios de los preferidos de Alvarez en materia de buenas costumbres en la función pública (sobre gustos no hay nada escrito). El politólogo Marcelo Escolar (especialista en descentralización) y su colega Agustina Grigera, más Nilda Garré y Marcos Makón, actualmente números 2 del Ministerio del Interior y de la jefatura de Gabinete, respectivamente, intercambiaron ideas con Alvarez y se comprometieron a participar de un seminario a organizarse en la entidad que evoca la memoria de Carlos Auyero.

Pieza clave

Ricardo El Turco Mitre, ex secretario administrativo de la Cámara Alta y responsable de la fundación, será una pieza clave en la táctica. Este amigo de la infancia de Chacho aprovechará su experiencia de lidia diaria con senadores del PJ y la UCR mientras manejaba la caja, para dar consejos sobre cómo purificar el cuerpo legislativo.

En el fondo, queda la duda de cuál es la verdadera intención que oculta
Alvarez con esta jugada. ¿Será que quiere dejar abierta una puerta para asumir la candidatura a senador porteño de la Alianza? Si bien el oficialismo descubrió, gracias a las encuestas, que su renuncia sigue cosechando rechazos en la opinión pública, puede que no se resigne a lanzar la campaña «Chacho 2001», pese a las desmentidas.

De manera indirecta, el frepasista condicionó en público la nominación que le propusieron impostadamente desde el gobierno. Palabras más, palabras menos, dijo que no iba a ser candidato, porque todavía no se discutieron los cambios que debe experimentar esta ala del Congreso.
Dicho de otra manera: podría encabezará la tira aliancista, a condición de que lo dejen dirigir las modificaciones al reglamento interno del cuerpo. Seguramente, la cuestión -una suerte de pliego de condiciones camuflado-ocupará algún pasaje de la charla, prevista por la prensa, pero aún no confirmada, con Federico Storani.

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