24 de octubre 2001 - 00:00

Insiste Washington que Al-Qaeda estaría en la Triple Frontera

Washington (EFE, AFP, ANSA) - El gobierno de Estados Unidos «está recolectando pruebas de la participación de agentes de Al-Qaeda en el tráfico de drogas en Paraguay y Colombia», afirmó ayer el diario «The Washington Times».

El periódico, que cita a funcionarios del gobierno y del Pentágono, indicó que Estados Unidos «ha encontrado evidencias de la presencia de miembros de Al-Qaeda y células fundamentalistas islámicas en la Triple Frontera de Paraguay, la Argentina y Brasil».

Fuentes de la Cancillería citadas por la agencia «Télam» calificaron la información de «arriesgada» y prefirieron esperar a que «el Departamento de Estado nos entregue pruebas».

Según «The Washington Times», el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, estudia «la creación de un comando global para una prolongada guerra contra el terrorismo, y esto es un indicio seguro de que el Pentágono analiza el combate encubierto en otros países aparte de Afganistán», agregó
.

Centralización

El diario señala que Rumsfeld ha celebrado varias reuniones con el general Charles Holland, quien encabeza el Comando de Operaciones Especiales de EE.UU., «acerca de la formación de un comando o centralización del esfuerzo antiterrorista en el cuartel general de esa unidad en la Base McDill de la fuerza aérea, en Tampa, Florida». Las fuentes explicaron que la asignación a Holland o a otro general de cuatro estrellas del comando en la guerra contra el terrorismo «evitaría el paso de responsabilidades de un comandante a otro a medida que las operaciones pasen de región a región».

La administración del presidente George W. Bush «se encuentra en las etapas iniciales de la discusión de operaciones encubiertas de inteligencia o acciones de comandos estadounidenses» o de otros países aliados en diversos lugares del mundo, añade el diario. Estas acciones «probablemente no ocurrirán hasta que el presidente Bush logre su primer objetivo: el derrocamiento del régimen talibán en Afganistán y la eliminación de Osama bin Laden y su red Al-Qaeda».

Los sitios para las eventuales operaciones encubiertas, de espionaje o acciones militares, según el diario, incluyen América del Sur, por la supuesta presencia o vinculación de miembros de Al-Qaida con el tráfico de drogas en la región o la actividad de células extremistas. Entre los sitios que preocupan también al Pentágono, el diario destaca Filipinas e Irak.

Hace pocos días, el coordinador de antiterrorismo del Departamento de Estado,
Francis Taylor, alertó sobre actividades fundamentalistas en la Triple Frontera y sobre el peligro terrorista en Colombia. Aunque señaló que «la estrategia de Estados Unidos para el continente es la misma que el resto del mundo» y que puede abarcar el uso de la fuerza militar, la embajada norteamericana en Asunción dijo que las versiones de una intervención militar estadounidense en Sudamérica no tienen fundamento.

En tanto, el fiscal del crimen paraguayo
Carlos Cálcena ordenó ayer la detención del libanés Ahmad Assad Barakat, considerado presunto financista de organizaciones terroristas islámicas desde Ciudad del Este. El fiscal les imputa los delitos de asociación criminal y apología del delito, luego de que días atrás allanara un negocio de su propiedad en esa cuidad de la Triple Frontera e incautara una serie de elementos que consideró probatorios de su presunta relación con el movimiento islámico Al Mukawama.

Entre los materiales encontrados figuró un pergamino firmado por Hassan Nasrallah, jefe de Hizbollah (Partido de Dios), donde le agradece «su aporte y apoyo continuo en el cuidado de los hijos de aquellos que cumplieron en su compromiso con Dios, resultando mártires».

También se hallaron en su negocio sobres para pedidos de contribuciones, con la fotografía de un niño en uno de los extremos, presunta víctima de la lucha contra Israel. También aparecieron videos de entrenamientos y operaciones extremistas y discursos con arengas.

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