Inspección necrofílica
Habrá hecho algo mal Juan Perón para que no dejen descansar sus restos en paz. Reflexión antiperonista, claro, pero sorprende hasta al menos incauto la cantidad de episodios que han ocurrido con el cadáver de Eva Perón y con el del General. Desde travesías interminables, ella, embalsamada y embalada, entierros secretos en cementerios ignotos, ultrajes, luego homenajes y traslados en tiempos de López Rega. Mientras, él, aún blindado en la Chacarita, una noche lo invadieron para amputarle las manos sin una explicación razonable, hasta que por fin le buscaron otro paradero y en accidentada marcha -tiempos de Hugo Moyano y otras balaceras-lo instalaron en San Vicente, en esa quinta que una vez albergó a la pareja feliz. Tantas historias mortuorias formaron una cultura de la necrofilia en el partido, ya cimentada en la repetición del rezo «Si Evita viviera» o el «Perón Vive». Y consagrada hasta por terceros actores: hace días, la Gendarmería -obligada por la normalización del PJ que controla Néstor Kirchner-, rehabilitó la quinta para ser visitada por el turismo y le concedió buena fe a la oferta de que allí se encuentran los despojos de Perón en un catafalco (muchos peronistas temían que alguien se hubiera robado los restos en aquel traslado violento de la CGT a San Vicente). Antes, claro, los gendarmes debieron abrir el cajón, hurgar en su interior, revisar, comprobar en cenizas, dientes y huesos, que esas miserias pertenecían al ex presidente muerto en 1974. Demasiado castigo para esa memoria.
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Néstor Kirchner quiere estrenar el nuevo mausoleo ahora que ejercerá como jefe máximo del justicialismo.
Venegas fue el encargado de armar el operativo de seguridad que fue arrasado por las bandas de la UOCRA de La Plata, capitaneadapor Pablo «Pata» Medina,y de Camioneros, coordinadapor Pablo Moyano, en la que se destacó como pistolero «Madonna» Quiroz.
La entronización de Kirchner como jefe anticipado del PJ nacional, con o sin internas, fue la última piedra que se barrió para volver a la idea original de convertir el mausoleo en un lugar de visita: turística para unos, sentimentalpara otros. Hubo, en rigor, un procedimiento reservado para que Gendarmería Nacional se haga cargo de la custodia del lugar. Fue necesario, incluso, que se abra el féretro para certificar que allí adentro estaban los restos de Perón. Se labró un acta para dejar constancia.
Hay que volver a aquellos días de caos para entender la prevención de los gendarmes: por entonces, se especuló que el cadáver de Perón nunca había llegado a la quinta; que la cureña sobre la que posaban sonrientes los sindicalistas trasladaba un féretro vacío.
Mitología del conurbano profundo que, en las horas de furia, hasta hizo circular el rumor de que había víctimas mortales producto de los enfrentamientos. Rigurosos, para evitar sorpresas, los uniformados que están bajo el mando del ministro Aníbal Fernández quisieron constatar qué es lo que deberán custodiar está ahí.
Sin fecha definida, se proyectóque la apertura será «en poco tiempo». En este tiempo, sólo una comitiva de dirigentes, encabezados por José María Díaz Bancalari, ingresó a la quinta el 8 de junio último, para un homenaje en el aniversario de la muerte de Perón.
En paralelo, voluntarioso y también peronizado, Scioli anunció que se avanzará con la tarea de diseño del Museo Histórico 17 de Octubre, para lo cual, la provincia, a través del Instituto Cultural, llamará a un concurso público para elegir al museólogo que coordinará ese trabajo.
Carlos D'Amico, titular de Cultura, tendrá que agudizar su ingenio para adaptar esa convocatoria a los requisitos que les exigen los dirigentes del PJ.
-D'Amico... tené en cuenta que el museólogo tiene que ser un compañero -le marcaron la cancha al funcionario-.
-Bueno... es un llamado general... -se atajó, técnico, D'Amico-.
-No, no... Tiene que ser alguien que simpatice con el movimiento, con el General. ¿Mirá si aparece un antiperonista y hace un desastre? --insistieron, sin dejar margen para las excusas-.
Engorrosa misión le queda a D'Amico cuando deba armar el pliego para concursar museólogos: antiperonistas abstenerse.




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