Una violenta reunión de bloque protagonizaron diputados del ARI el jueves pasado en la Legislatura porteña, enfrentados por dos leyes ambientales, en una puja que llegará el próximo 30 de agosto a una audiencia que fijó el Tribunal Superior de Justicia, que relacionan, claro, con internas políticas dentro de la agrupación de Elisa Carrió.
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La situación se tensó porque dos militantes del ARI presentaron un recurso de inconstitucionalidad sobre dos normas, sancionadas en 2004, que promovióun legislador de su partido.Ahora los jueces convocarona una audiencia donde estaránel procurador de la Capital Federal, el fiscal general de la Ciudad, los demandantes y el diputado.
El insólito enfrentamiento partidario empezó en torno a las dos leyes cuyo impulsor fue el arista Juan Manuel Velasco, presidente de la Comisión de Ecología en la Legislatura porteña. Una norma es la llamada Ley del Aire, que propone controles sobre la polución y monitoreo, por ejemplo, a los colectivos; la otra es la Ley del Ruido, que en el mismo sentido que la anterior está orientada a frenar la contaminación auditiva -que disminuye la capacidad de los oídos en forma irreversible-, bajando los decibeles permitidos, obliga a la realización de un mapa de ruido e impone también controles a ómnibus y motos, entre otros.
Dos miembros del ARI, de los cuales uno reporta en la Legislatura como asesor del legislador Facundo Di Filipo, consideraron que las leyes -las dos están promulgadas e incluso una reglamentadacontradecían una vieja ordenanza municipal que las normas derogan. Pero, la actitud, en el entorno de Velasco, la consideran relacionada a cuestiones de ambiente, pero político. Adjudican que los demandantes -Matías Viale y Eduardo Losoviz- integran los grupos que se oponían a Fernando Melillo (el ex titular del ARI Capital, que saltó-recientemente a las filas oficialistas de Alberto Fernández) y como en una suerte de carácter transitivo, Velasco (integrado al ARI de la mano de Melillo) sería presa de esa interna, por cierto ya terminada con la renuncia.
En la reunión de bloque no encontró explicaciones el titular de la bancada, Fernando Cantero, disgustado con los militantes, mientras que Di Filipo se ligó la dureza verbal de Velasco, quien lo más suave que espetó fue «callate la boca». Claro que Di Filipo adujo que eran cuestiones de su asesor, quien cuestiona temas de forma de las leyes, pero lo cierto es que la presentación judicial no es nueva y hasta el momento nadie, en el ARI, ha intervenido para frenarla, que es lo que pedía a gritos Velasco, considerando que «un partido que hace de los temas ambientales una de sus banderas no se explica cómo puede llegar a hacer una presentación tan ridícula y sobre la base de una ordenanza de la dictadura, que no tiene sustento».
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