Injustificable que el gobierno que alardea de ejercer plenamente el poder demore tanto en organizar las estructuras del Estado. Comprensible si detrás de las palabras bulle el internismo de sectores enfrentados por dominarse entre sí. Néstor Kirchner dedicó los primeros meses de su gestión a vaciar la cartera de Roberto Lavagna (Economía) en beneficio de la de Julio De Vido (Obras Públicas). Ahora, por el vaciamiento de Carlos Tomada (Trabajo) en beneficio de su hermana (Acción Social) y de Lavagna. La puerta giratoria se repite en la administración porteña de Aníbal Ibarra, que superpuso tantos pactos con peronistas, radicales, aristas, izquierdistas y transversales que lleva dos meses del segundo mandato y no termina aún de cubrir las grillas de un gobierno que lleva ya varios años.
Néstor Kirchner prepara su anuncio para el discurso de apertura de sesiones ordinarias del Congreso, el próximo 1 de marzo. Entre otras iniciativas, cuya formulación está puliendo en estos días (aprovechó las largas horas del itinerario Buenos Aires-Madrid-Buenos Aires para, con auxilio de su esposa Cristina, garabatear borradores), dará a conocer una reestructuración del área social del gobierno. La reforma se llevará adelante durante todo marzo y la principal beneficiaria será Alicia Kirchner, la hermana del Presidente y ministra de Acción Social. A raíz de este proceso ya se desataron las internas de costumbre por espacios y competencias.
•Previsible
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La decisión de Kirchner es dotar a su hermana de todo el instrumental en manos del Estado para la asistencia social. Sobre todo planes de empleo y programas de capacitación. Se trata de una decisión previsible: el Presidente es un hombre conservador en su política de personal y ha confiado en su hermana el manejo de su proyecto político en lo que tiene que ver con las prestaciones hacia los más necesitados. Así fue cuando se desempeñó como intendente de Río Gallegos y también cuando ejerció la gobernación de Santa Cruz. Tratándose de alguien tan desconfiado como él, es lógico que haya pensado sólo en alguien de su sangre para administrar un área a la que todoslos políticos imputan su gloria o su fracaso. En especial si militan en el peronismo.
Discreta, elocuente sólo en el límite de lo imprescindible, con un despliegue mediático más que moderado, Alicia Kirchner debe ser observada como la depositaria del corazón del proyecto político del grupo que hoy gobierna la Argentina. Por eso no se irritó Carlos Tomada, el ministro de Trabajo, cuando le comunicaron que debería ceder la Secretaría de Empleo de su cartera en beneficio de Acción Social. Allí se asignan los planes Jefas y Jefes de Hogar, que son el nervio político de la relación entre la Casa Rosada y las provincias y municipios. No hace falta aclarar el capital político que supone administrar esa lapicera, sobre todo para un gobierno que manifiesta tanta ansiedad por trasladar al control territorial la popularidad que parece cosechar en la opinión pública. La concentración de estos programas en manos de Alicia Kirchner estaba inscripta en el comienzo de su gestión, cuando barrió de la cartera social todo el plantel de colaboradoras y «manzaneras» que había establecido allí Hilda Chiche Duhalde durante la gestión de su amiga Nélida «Chichi» Doga.
•Jubilaciones
La otra «llave» que el Presidente pondrá en manos de su hermana es la Administración Nacional de la Seguridad Social, ANSeS. Se trata de la caja que administra las jubilaciones, una estructura administrativa que tiene una sucursal en cada pueblo, lo que ofrece a quien la maneja de una llegada capilar a todo el país superior aún a la del PAMI. La ANSeS es una de las grandes «cajas» que quedan aún en manos del duhaldismo, a través del joven Sergio Massa. Nadie sabe aún si con el traslado hacia Acción Social irá también su titular, un ex legislador bonaerense que milita en Tigre y reporta directamente a Eduardo y Chiche Duhalde. Como la Secretaría de Empleo, la administración de las jubilaciones también es una ventana políticamente valiosa hacia las provincias y municipios. Tomada también entiende que ésta sea una competencia natural de la familia gobernante, que él no debería reclamarcomo técnico. En cambio tal vez le molestemás que en la reforma que estudia Kirchner se desguace el Ministerio de Trabajo en beneficio de Roberto Lavagna. En efecto, el ministro de Economía aspira a poner bajo su mando el control de las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (AFJP) y de las Administradoras de Riesgos del Trabajo (ART). Es un proyecto que el ministro acaricia desde que llegó al ministerio: organizar bajo una misma mano un aparato de regulación que le permita negociar con ventaja con esas instituciones. No debe olvidarse que la administración piensa abrevar en las AFJP cuando requiera de financiamiento o cuando deba obligar a una negociación de la deuda pública con la quita que propone el gobierno.
•Rango histórico
En el mapa de la política social que imagina Kirchner, el Ministerio de Trabajo quedará convertido casi en una secretaría encargada de otorgar las personerías gremiales o administrar las negociaciones colectivas. Esta segunda competencia será casi abstracta cuando la ley laboral que se piensa aprobar este mes reponga el dispositivo de la ultraactividad. Sin embargo, el área seguirá teniendo el rango de ministerio por una razón histórica y emocional: es la oficina en la que nació Juan Perón a la vida política, aunque en su tiempo era, precisamente, Secretaría de Trabajo y Previsión; fue en 1946 que, con el capitán Emilio Russo, Perón lo elevó a su rango actual. A todo ministro de Trabajo le agrada integrar la galería de cuadros que inaugura «el General» y es probable que Kirchner no quiera degradar ese santuario. Por más que el culto a la iconografía tradicional no sea una de las notas centrales de su gobierno.
Dejá tu comentario