31 de enero 2006 - 00:00

Investigan en Brasil a militares argentinos por tráfico de armas

Nilda Garré
Nilda Garré
Seis militares argentinos están siendo investigados por el Congreso brasileño bajo la sospecha de que están involucrados en el tráfico de armas destinado al crimen organizado en Brasil. Se trata de bandas que actúan en San Pablo y Rio de Janeiro que habrían sido provistas de armamento pesado, incluso granadas y lanzacohetes, según un informe del Congreso brasileño dado a conocer por «Jornal do Brasil».

En los documentos, que hasta ahora mantienen el carácter de «confidencial», se relaciona con la venta ilegal de armas a oficiales de alto rango del Ejército argentino y a militares de Paraguay, Uruguay y Surinam.

La Comisión Parlamentaria Investigadora (CPI) del Tráfico de Armas reveló que «se verificaron desvíos de armas de las Fuerzas Armadas argentinas y paraguayas, que no tendrían un control riguroso», una operación que involucra a oficiales de cuatro países, entre ellos la Argentina.

• Escuchas telefónicas

La denuncia fue expuesta por el diputado Moroni Torgan, presidente de esa comisión del Congreso brasileño, quien reveló que entre los indicios con los que cuenta hay escuchas telefónicas que muestran contactos que implicarían a generales y oficiales argentinos de alta graduación.

La ministra de Defensa, Nilda Garré, convocó al jefe del Ejército, Roberto Bendini, para hablar sobre la cuestión y también conversó telefónicamente con el embajador argentino en Brasil, Juan Carlos Lolhé.

«La ministra tomó esas dos iniciativas después de conocer las versiones periodísticas, ya que hasta el momento no hay una comunicación oficial de Brasil sobre esa investigación parlamentaria. El embajador Lolhé se reunirá el miércoles próximo con el presidente de la CPI para recibir información directa y precisa»,
aseguraron desde la cartera de Defensa.

La embajada argentina en Brasilia recibió ayer un pedido de entrevista del diputado
Colbert Martins, miembro de la CPI del Tráfico de Armas.

La Comisión investiga el caso con la ayuda de la policía federal, la agencia de inteligencia y las fuerzas armadas de Brasil, además de buscar el apoyo de los cuatro países, según dijo la portavoz de la oficina de prensa de Torgan.

Según el diario «Jornal do Brasil»,
«Moroni va a pedir en los próximos días la colaboración de Interpol y de las embajadas de los países para neutralizar ese tráfico».

«La CPI va a crear un grupo de trabajo que viajará a los otros países» y Moroni «espera recibir ayuda de los tres poderes de esos países vecinos», para actuar en especial «en las ciudades donde el tráfico de armas para Brasil es más intenso»,
anticipó el diario.

La intención del presidente de la Comisión Investigadora es
«tejer una red de apoyo internacional en estos países» para «identificar y castigar a los responsables» del tráfico de armas originado desde países limítrofes con Brasil.

• Abastecedores

Estimaciones recientes de la policía federal indican que el crimen organizado se abastece en primer lugar de armas brasileñas, en segundo lugar de las procedentes de países de Africa y en tercer lugar de las traficadas desde países vecinos.

Moroni Torgan dijo al « Jornal do Brasil» que la frontera más desprotegida es la de Surinam, donde el tráfico de armas es más intenso y adopta la forma de una triangulación con el narcotráfico de Colombia y el crimen organizado de Rio y San Pablo.

Pero también en Uruguay, Paraguay y la Argentina militares de esos países «están ayudando a abastecer el mercado clandestino de armas pesadas brasileño», según Moroni.

Entre los principales grupos criminales de Brasil,
«el Comando Vermelho se abastece principalmente en Paraguay», mientras «el Primer Comando de la Capital se abastece en la Argentina y en Uruguay», afirmó el presidente de la CPI.

Por su parte, el diputado
Paulo Pimenta, del oficialista Partido de los Trabajadores, dijo que «los indicios son muy fuertes» sobre la participación en el mercado ilegal de armas de oficiales argentinos.

Pimenta
dijo que existen grabaciones en las que «aparecen criminales brasileños conversando sobre la venta de armas, citando nombres de personas, de altos oficiales de las Fuerzas Armadas» de varios países, entre ellos la Argentina.

Según trascendió en Brasil, al menos seis oficiales del Ejército Argentino podrían estar implicados en el contrabando de armas que luego son utilizadas por bandas de narcotraficantes en Rio de Janeiro y San Pablo.

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