26 de octubre 2001 - 00:00

Investigan si una carta se contaminó en la Argentina

El único sobre con ántrax comprobado en el país, podría haber sido contaminado en la Argentina y no en los Estados Unidos, como se creyó en un principio.

De confirmarse esta suposición, se descartaría inmediatamente la posibilidad de que la carta recibida en el barrio porteño de Parque Patricios se «haya infectado de casualidad en el correo norteamericano» o provenga de la misma cepa que ocasionó 3 muertes y decenas de enfermos en ese país.
Igualmente, seguirían vigentes otras presunciones que en la actualidad barajan las fuerzas de seguridad, encargadas de la investigación del caso.

En diálogo con este diario, el juez federal Rodolfo Canicoba Corral, indicó que «la pericia se está efectuando en el laboratorio químico de la Policía Federal y a través de la cepa se determinará el origen del bacilo».

Como el tratamiento genético para detectar de dónde proviene el germen tardaría entre 4 y 10 días, el juez a cargo de la causa señaló que «recién a fines de la semana que viene tendremos resultados» y en caso de que efectivamente la bacteria pertenezca a una cepa argentina, «no se enviará a los Estados Unidos».

Nefasto

Si las pericias determinan que el ántrax es local, se abriría entonces un nuevo abanico de hipótesis pero, además, sería un hecho nefasto a nivel internacional, comparable al falso positivo revelado en Kenia esta semana.

«Creo que es imposible saber si el bacilo es argentino o vino de afuera: lo único que se puede hacer es identificar si corresponde a una cepa del ganado o si fue manipulado en laboratorio», explicó el subsecretario de Salud, Ernesto Podestá.

Para determinar si el ántrax contenido en la carta fue «armado químicamente», la Policía Federal está explorando la secuencia de ADN del bacilo para determinar si «en algún momento fue desarmado o contiene cadenas proteicas que no le corresponden naturalmente», según fuentes policiales. El jefe de infectología del Hospital Fernández, Pedro Cahn, destacó a
Ambito Financiero que «la bacteria del ántrax se puede cultivar en casa, con agua, gas y una placa de petri (recipiente playo de vidrio) a muy bajo costo» y que no hacen falta «grandes estructuras ni capitales».

Otra vertiente que investiga la Policía es el recorrido que realizó la carta desde Miami a Parque Patricios, para localizar en qué punto pudo haberse inyectado el bacilo. «Es muy difícil que la cadena de correo se rompa», sostuvo el titular del Sindicato de Trabajadores Postales, Ramón Baldassini.

«Desde que se coloca en un buzón y hasta que se coloca en la saca postal, la carta es supervisada por personal dedicado a ese control», agregó. Sin e m b a rgo, ningún experto consultado negó la posibilidad de que el germen sea argentino.

La polémica de hipótesis estalló el martes pasado, luego de un anuncio oficial que aseguraba que el ántrax llegado al país no era patógeno y sí muy poco frecuente. A partir de allí, se multiplicaron las probabilidades con las que los profesionales y especialistas en el tema especulan, y que en resumen son:

* Que células terroristas hayan manipulado genéticamente el bacillus anthracis, utilizando a la Argentina para probar si la modificación es útil como arma biológica.

* Que, como señaló el infectólogo Daniel Stamboulian, se trate sólo de «bacilos antracoides, que reproducen casi exactamente la misma estructura, son inocuos y se encuentran en cualquier rincón de la ciudad».

* Que haya sido efectivamente enviado desde los Estados Unidos y expuesto a temperatura superior a 130°, a ozono o a cualquier agente que provoque una mutación -como sospecha, entre otros supuestos, Canicoba Corral-.

* Que haya sido fabricado en la Argentina con fines ocultos y que derive directamente de un ganado que en el momento del contagio haya estado vacunado y por eso resultó inocuo el bacilo.

El ministro de Salud, Héctor Lombardo, había adelantado que toda la correspondencia recibida del exterior a partir de hoy, sería esterilizada con ozono. Sin embargo, fuentes del Correo Argentino, aseguraron que «la medida se aplicará recién la semana que viene por problemas técnicos» y recalcó que «ahora se piensa en que la desinfección se complete en 12 horas, por lo que toda la correspondencia llegará con retraso de un día».

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