Anticipó ayer Eduardo Duhalde la posibilidad de adelantar los comicios en 2003, aunque condicionó esa alternativa a que la Argentina «entre en aguas calmas» y dijo que, en caso contrario, «si las cosas se ponen difíciles», su misión será «aferrar el timón».
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Contrariamente a lo imaginado, afirmó: «Si las cosas se ponen difíciles, con más razón tenemos que aferrar el timón, no perder tiempo y tomar las medidas que en cada caso correspondan», al desmentir versiones sobre un llamado inmediato a comicios presidenciales, en el caso de no llegarse a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.
«Para fin de abril va a estar el acuerdo con los organismos internacionales», aseguró Duhalde en declaraciones radiales. Admitió, no obstante, que a su gobierno se le está haciendo difícil la negociación con el FMI porque en el exterior los argentinos «tenemos mala fama», porque -agregó- «no nos creen mucho». Duhalde dejó abierta la posibilidad de que, «cuando la Argentina entre en aguas calmas, e hipotéticamente el año que viene ya estaremos bien, podríamos adelantar las elecciones porque la Argentina estará terminando su transición y comenzando un nuevo período, que debe ser con una nueva institucionalidad». «Es absolutamente necesaria la ayuda para salir más rápidamente de esta encrucijada», expresó Duhalde, pero descartó que la suerte de su gobierno esté atada a un inminente entendimiento con aquel organismo financiero internacional.
Por el contrario, reiteró que, como un presidente de la transición, «cuanto más difícil se pueda llegar a poner la situación, más responsabilidad tiene quien está gobernando».
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