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Esto produjo una discordia aún mayor con el senador provincial Eduardo Sigal, ex socio de Cafiero junior en el Fredejuso, quien optó por aliarse para el Congreso con el matancero Herminio Bayón, el ex radical Carlos Raimundi, el intendente de Lomas de Zamora Edgardo Di Dio y el legislador provincial Pedro Courtial, ex bordonista. Con una escribana y veedores en el área de acreditaciones, impidieron que el oficialismo aprobara el temario --incluido el ascenso del ministro a la conducción-, sin necesidad de recurrir a los críticos.
Luego de varios tironeos, Rodil y los demás lograron cooptar a Di Dio y Courtial. Y todo comenzó a encaminarse hacia la conciliación. Sigal y Bayón consiguieron que se les reconocieran butacas en la junta electoral y que la mesa provincial no cerraría las listas con el radicalismo, sin consultar con las autoridades locales, por caso, Bayón que desde hace 5 temporadas viene ganando la jefatura del FG en La Matanza. El mismo Bayón consiguió que se autorizara a que los frentistas que, a nivel municipal, fueran por separado de la UCR pudiera utilizar la denominación Frente Grande-Alianza, antes sólo reservada a los caciques radicales que iban sin frepasistas en las boletas.
Discursos encendidos
El intendente de Avellaneda, Laborde, obtuvo también el aval para poder llevar boletas con otro nombre que no fuera la Alianza, aún con la UCR de asociada, ante la eventualidad de llevar peronistas disidentes en las nóminas comunales.
Por supuesto, hubo discursos encendidos, una vez que pasadas las 21, pudo iniciarse el Congreso tras varias horas de demora.
Raimundi aclaró, en una de las piezas oratorias más recordadas, que no estaba de acuerdo con seguir con la Alianza, si bien aclaró que aceptaría el criterio de la mayoría. En una velada crítica a Rodil y al porteño Darío Alessandro, comentó que «lo de Carrió demuestra que no sirve aferrarse a espacios de poder, sino que hay que hacer política». Hubo mucho apoyo de la platea.




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