El sistema que instauró la Ley 25.611 de internas abiertas, obligatorias y simultáneas para todos los partidos en las selección de candidatos en realidad satisfizo un viejo sueño de los jueces: que las elecciones las hiciese totalmente la Justicia y no el Poder Ejecutivo.
No creyeron que iban a quedar tan comprometidos con las marchas y contramarchas de las reglamentaciones superpuestas para encauzar estas internas de acuerdo con la conveniencia del gobierno.
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