20 de julio 2004 - 00:00

Kirchner baja nivel de conflicto con la Iglesia

Néstor Kirchner firmó con monseñor Jorge Casaretto, titular de Cáritas, un convenio para construir en una primera etapa 320 viviendas para familias necesitadas en todo el país por $ 9,5 millones.
Néstor Kirchner firmó con monseñor Jorge Casaretto, titular de Cáritas, un convenio para construir en una primera etapa 320 viviendas para familias necesitadas en todo el país por $ 9,5 millones.
Néstor Kirchner obtuvo ayer la foto buscada con un obispo, en la Casa Rosada, aunque las relaciones del gobierno con la Iglesia están lejos de haber mejorado. El Presidente firmó junto con el titular de Cáritas, monseñor Jorge Casaretto, después de más de tres meses de trabajo conjunto, un convenio marco para la construcción de 320 viviendas en todo el país destinadas a familias carenciadas. «Es una institución que hace mucho y no reclama nada», afirmó el Presidente, tras lo cual le otorgó a Cáritas un subsidio de $ 100.000 para la obra que lleva adelante.

El clima interno en la Iglesia ayer no era el mejor, aun cuando Cáritas en cada diócesis, en cada parroquia, es un pilar usado para la atención de quienes tienen menores recursos. Los obispos, siempre cuidadosos de las formas en su relación con el poder político -y así lo admitieron en las consultas hechas ayer-, no creían que fuera el mejor momento para aparecer en una foto recibiendo premios del gobierno. Las manifestaciones hechas públicas de obispos como Héctor Aguer, Antonio Baseotto, Pedro Olmedo, Jorge Lona o Juan Carlos Maccarone, por citar sólo a algunos de ellos, están generalizadas en las homilías dominicales. Lo que ocurrió en este caso es que el acuerdo concluyó en el peor momento de las relaciones.

• Primera etapa

Cáritas trabajó en forma conjunta con el Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios -a cargo de Julio De Vido-, para la construcción de viviendas nuevas, destinadas a familias de «muy escasos recursos». La distribución y localización de cada unidad, después de ser terminadas, serán monitoreadas por las Cáritas parroquiales a través de sus similares diocesanas.

En una primera etapa -por $ 9,5 millones-, se construirán 320 viviendas en las provincias de Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe, Chaco y Buenos Aires. La elección de los lugares donde tendrán lugar las obras, según Cáritas, apunta a resolver temas de familias numerosas, desocupados estructurales, changuistas ocasionales; localizados en parajes rurales o urbanos dispersos, isleños o asentados en zonas suburbanas.

En la provincia guaraní, los obispados favorecidos son los de Santo Tomé y Goya, cuyos titulares son los monseñores Francisco Polti Santillán (Opus Dei) y Ricardo José Faifer.

En el caso de Entre Ríos, se trata de Paraná, cuyo obispo es
Mario Luis Bautista Maulión. Para Santa Fe, la elección recayó en Rosario, al frente de cuya arquidiócesis se encuentra el titular de la Conferencia Episcopal, monseñor Eduardo Vicente Mirás.

José Lorenzo Sartori
, obispo de San Roque, de Presidencia Roque Sáenz Peña (Chaco), es el jefe religioso de una región que también fue incluida en esta primera etapa; lo mismo que San Isidro (Buenos Aires), de donde es obispo Casaretto, por aquello de que «la caridad bien entendida comienza por casa». Claro que en último caso se trata de zonas muy carenciadas de este distrito del norte del Gran Buenos Aires y no las residenciales, que son las más conocidas.

Respecto del convenio con Cáritas, Kirchner dijo que
«es la tranquilidad de saber que una institución señera va a estar encaminada a la respuesta hacia miles de hermanos que necesitan que lleguemos rápidamente con respuestas» y destacó su confianza en que el esfuerzo «va a tener la direccionalidad que tiene que tener».

Por su parte, Casaretto expresó que la comisión que encabeza
«es la Iglesia que trabaja en el campo social» y resaltó que este acuerdo permitirá «potenciar la dignidad humana de la vivienda y el trabajo». Agregó que «la situación social es compleja, la venimos heredando desde hace mucho tiempo, y los niveles de exclusión son elevados. Los planes sociales son importantes, pero la pobreza no se erradica con eso, sino con la educación y el trabajo».

• Preocupación

Aun cuando no hay precisiones acerca de un eventual encuentro entre el jefe de Estado y los integrantes de la cúpula de la Iglesia, Kirchner buscó el gesto de distensión e hizo trascender que el encuentro fue amable. Parte del diálogo fue la situación de violencia social que se ha vivido en los últimos días. Tema en el que coincidieron en la necesidad de «evitar todo tipo de violencia y promover el bien común». Durante el encuentro, Casaretto le hizo saber que la gestión del gobierno es analizada con preocupación en el interior de la Iglesia.

Al pronunciar un breve discurso en el Salón Blanco, el Presidente resaltó la tarea de Cáritas al definirla como una de las instituciones que
«hacen mucho y reclaman nada, ponen mucho y piden nada, buscan siempre el camino y el puente de plata para encontrar la respuestas que nuestros hermanos están necesitando».

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