10 de febrero 2004 - 00:00

Kirchner intenta la paz con sector blando

Con los duros atrincherados en oficinas públicas, Néstor Kirchner activará una vez más el régimen de premios y castigos con que intenta digitar el universo piquetero: aparecerá por una barriada dominada por clanes dialoguistas con un paquete de ofrendas bajo el brazo.

En criollo, un gesto presidencial por la gentileza que, luego de algunas rispideces a finales de 2003, los «piqueblandos» de la Corriente Clasista y Combativa (CCC) de Juan Carlos Alderete expusieron al interrumpir toda intervención contra el gobierno nacional.

Kirchner, escoltado por Alicia Kirchner, de Desarrollo Social, y por Julio De Vido, de Infraestructura, aparecerá mañana a media tarde por el barrio María Elena, en La Matanza, para anunciar un plan de agua potable, la construcción de viviendas y la donación de una ambulancia para un centro de salud.

El barrio presenta un dato singular: es un asentamiento que se instaló en 1983 con familias «expulsadas» de villas porteñas. Allí, desde entonces, vive Alderete, jefe de la CCC, uno de los grupos más grandes del país y, detrás de la FTV de Luis D'Elía, el que más subsidios por desempleo gestiona.

Por un dominio de la CCC apareció Kirchner el 30 de diciembre pasado para recomponer sus vínculos con Alderete, adlátere del oficialista D'Elía -que admite defender al gobierno, pero sin hacer «kirchnerismo bobo»-, pero con un mayor grado de autonomía que el líder de la CTA.

• Reconciliación

Al punto que Alderete se enojó con Kirchner y marchó a Plaza de Mayo el 20 de diciembre por el aniversario de la caída de Fernando de la Rúa. Logró lo que pocos: que el sureño, para no ampliar el frente de piqueteros que se le oponen, buscara reconciliarse y lo visitara.

Esta visita de Kirchner será la tercera que hará a La Matanza en 40 días. Antes, a principios de enero, invitado por el jefe local,
Alberto Balestrini, se presentó en Villa Palito junto con Felipe Solá, que esta vez también será su acompañante.

A simple vista, resaltan dos números que pueden servir para entender por qué algunos grupos piqueteros son partidarios de la moderación:

Kirchner anunciará el inicio de un plan de obras de infraestructura hídrica -agua potable para en la primera etapa 50 mil familias- con una inversión de 41 millones de pesos. A eso debe sumarse el financiamiento de una complejo de viviendas que se construirán en un predio de 3 hectáreas «cedido» por una cooperativa de la FTV de D'Elía.

• Mientras los piqueteros duros, con cortes de calle y toma de oficinas públicas, presionan para que les reincorporen 250 mil planes de empleo presuntamente
«caídos» en los últimos meses; según sus propios registros, la CCC de Alderete sólo dejó de percibir el pago de «5 mil» subsidios a desempleados «en todo el país».

Ayer,
Alderete clarificó su postura. Dijo no estar de acuerdo con la «huelga de hambre» que llevan adelante desocupados del MIJD y de Teresa Vive, y planteó que no romperán la negociación con el gobierno. «Estamos discutiendo qué pasa con esos planes caídos», aseguró.

Al margen, en un juego de gentilezas cruzadas con
Kirchner, la CCC se movilizará el miércoles antes del mediodía al Congreso nacional para pedir el tratamiento de un proyecto del ex arista Mario Cafiero para crear una comisión que investigue el origen de la deuda externa argentina.

Ese texto, que cierta vez
Alberto Fernández planteó en una reunión de diputados kirchneristas, deambula hace tiempo por el Congreso y ahora reaparece para sumar ruido a la tensión con los acreedores.

La marcha, en tanto, se ensambla con el pedido de sumar apoyos a su postura oficial sobre la deuda.
Con versión propia -dicen que se debe dejar de pagar hasta determinar qué parte de la deuda es «legal»-, la CCC será el primer grupo político en salir a apoyar en la calle a Kirchner por ese tema.

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