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Para comenzar por la Argentina, Néstor Kirchner llega a la capital del Paraguay en el peor momento de sus relaciones con dos socios principales de su empresa política: Eduardo Duhalde y Roberto Lavagna. Al reunirse ayer sin un motivo evidente, el ex presidente y el ministro de Economía hicieron notar cómo está funcionando hoy ese triángulo político. Duhalde llegó al Palacio de Hacienda de manera sorpresiva. Utilizó públicamente la excusa de siempre: hablar del Mercosur (habrá que ver qué pretexto lo escudará cuando, hacia fin de año, deba dejar la secretaría general del bloque). Ninguno de los dos contó sobre qué conversaron. ¿Hacía falta? El vínculo entre el caudillo de Lomas y Kirchner está en el peor momento, con una guerra que se desarrolla en todos los planos. También en el de la Justicia penal. Un rato antes de visitar a Lavagna, Duhalde se aproximó al enigmático Jorge Bergoglio, cardenal primado que no está entre los mejores amigos del gobierno.
El de Lavagna con el Presidente pasó un pésimo trance precisamente ayer, a raíz de la desautorización que sufrió el ministro por la reglamentación sobre ingreso de capitales golondrina. Hasta la escenografía fue insoportable para el ministro, con Julio De Vido como introductor de las autoridades de la Bolsa de Comercio en el despacho presidencial. Claro, el ministro de Economía dio un flanco demasiado débil: el decreto es pésimo, sobre todo si se lo considera con las pretensiones de favorecer al empresariado nacional que proclama el actual gobierno.
La permanencia de Lavagna en el gabinete fue motivo de todo tipo de especulación ayer. Sobre todo porque desde la Jefatura de Gabinete se alienta su salida de Hacienda para que, como se había planificado no bien comenzó la actual administración, el economista ocupe la Cancillería. Un divorcio a la sueca bastante inverosímil para las prácticas locales.
Verdadera o no, esta imagen de las cosas se contradice con la que predomina en Relaciones Exteriores: Bielsa llegó ayer desde Nueva York convencido de que su misión en esa cartera durará por lo menos hasta fin de año. Sumó un par de puntos en su intervención de reclamo por las Malvinas en Naciones Unidas, acaso su verdadero lanzamiento de campaña como diputado.
•Hipótesis
Duhalde escuchó de labios del propio Lavagna la hipótesis de que podría recalar en el Palacio San Martín. Inclusive se mencionó a Javier González Fraga como reemplazante en Hacienda. Para el ex presidente son promesas en el agua. El cree que Kirchner no cumplirá con esos compromisos de Fernández. ¿Es sincero en esa percepción? Tal vez Duhalde se deje llevar por su propio deseo: que Lavagna abandone al Presidente y que esa decisión se sincronice con la enorme jugada de ajedrez que se desarrolla en la interna bonaerense.
Los otros dos lados del triángulo, Kirchner y Duhalde, constituyen la otra gran incógnita de la cumbre que tendrá lugar en Paraguay este fin de semana. ¿Aprovecharán la agenda regional para encontrarse? ¿Disolverán con una broma en público la imposibilidad de verse en privado? El encuentro tiene todo a favor para realizarse, salvo las ganas de los dos duelistas.
•Censura
Lula, por suerte para Kirchner, no llega a la tierra guaraní con un frente interno más ordenado. Todo lo contrario. Ayer debió aceptar la renuncia de José Dirceu, el hombre fuerte de su gobierno y, para algunos observadores (tan poco objetivos como Fernando Henrique Cardoso), el verdadero conductor de la administración brasileña. Desde que estalló el escándalo de las coimas en el Congreso, Dirceu quiso regresar a la Cámara para, desde su banca de diputado, defenderse y defender al PT, impugnado moralmente. Antes de renunciar, sin embargo, le dio otra connotación a su alejamiento: censuró la política económica de Antonio Palocci, que parece colgar exclusivamente del objetivo de no reestructurar la deuda. Sin su jefe de Gabinete, Lula pierde para el gobierno a un personaje decisivo de su partido, tal vez uno de los pretendientes de la presidencia de Brasil. Extraño, frío, Dirceu militó en la izquierda más radicalizada de Brasil y hasta participó del secuestro de un embajador de los Estados Unidos. Se entrenó en Cuba y regresó, clandestinamente, al estado de Paraná en los '70. Ya se había cambiado el rostro gracias a una operación quirúrgica: su esposa de entonces, al cabo de 9 años de relación, nunca supo la verdadera identidad del hombre con el que había convivido. Con este temperamento, Dirceu va por la venganza, pero deja solo al sentimental Lula.
Tabaré Vázquez, sin afrontar un escándalo como el que involucra a Lula, también llega con peso en la mochila. La solidez de su base parlamentaria tendrá su primer desafío cuando deba aprobar o rechazarel Tratado de Protección de Inversiones que su antecesor, Jorge Batlle, suscribió con el gobierno de los Estados Unidos. Vázquez debutará en Asunción como nuevo presidente pro tempore del Mercosur y sacará ventaja de ese cargo. Astuto, ya le anticipó a los opositores del Partido Nacional (blanco) que no adoptará una posición definitiva respecto de ese acuerdo sin consultar antes a los demás socios del bloque. ¿Lo hará en las próximas horas? Acaso sí: Batlle avanzó en una negociación irritante para los otros miembros de la unión aduanera, que se habían comprometido a negociar en conjunto cualquier aproximación con los Estados Unidos. Sin embargo, a la Cancillería argentina no la desvela del todo el pacto entre Uruguay y los Estados Unidos, que sí intranquiliza a Brasil, hasta hacer ver ese tratado como una amenaza para la continuidad misma del experimento de integración sudamericana.
Tabaré logra, con esta internacionalización de la decisión, pasar por encima de la grieta que se abrió hasta en su gabinete. Toda el ala izquierda del gobierno del Frente Amplio puso el grito en el cielo ante una cláusula que excluye de las ventajas del acuerdo a las empresas con capitales de países enemigos de los Estados Unidos (Venezuela, Cuba, China, Irán, etc.) El ministro Danilo Astori, de Economía, defendió la aprobación sin cambios del texto acordado por Batlle. Hugo Chávez, que participará también de la cumbre, estará entre los más interesados por conocer qué curso toma el gobierno uruguayo en esta encrucijada, que complica a todo el Mercosur e involucra al bolivariano.
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