Kirchner no pudo "dibujar" más la verdad por papeleras

Política

No le resultó a Néstor Kirchner su estrategia de mantener el perfil más bajo posible en el tema papeleras hasta después de las elecciones. Los beligerantes de Gualeguaychú reaccionaron cuando escucharon que el Presidente, desde Nueva York, reconoció lo que cualquier argentino presiente: que será imposible mover a Botnia de su lugar en Uruguay. Aunque no lo haya dicho así Kirchner -Alberto Fernández desmintió a medios sobre ese hecho el fin de semana- cualquier funcionario reconoce que es la posición que tomará el gobierno; que usó la inútil intermediación del rey Juan Carlos sólo para ganar tiempo y no cargar con el costo político de la realidad antes de las elecciones.

Fracasó la estrategia del gobierno de mantener en silencio el conflicto de las papeleras dentro de la Argentina hasta después de las elecciones, pero festejando con España el acuerdo con Uruguay por Botnia (es decir, renunciar a la relocalización hasta que se defina el tema en La Haya). El recrudecimiento de las protestas en Gualeguaychú al conocerse la verdadera posición de Néstor Kirchner -dicha a la prensa desde Nueva York- hizo que rápidamente otros voceros, como Alberto Fernández, tuvieran que forzar una desmentida poco sólida de ese reconocimiento ante el peligro de que Botnia afecte las elecciones de octubre, por lo menos con el electorado entrerriano.

Kirchner había reconocido el jueves pasado que la pastera era una realidad y que habría que aprender a convivir con ella y esperar a que la Corte Internacional defina el caso.

Quedó entonces al descubiertoque la mediación del rey Juan Carlos sólo fue, con una interpretación benigna, un pasatiempo para estirar las incómodas definiciones hasta después de la elección. Pero desde España se adelantaron unilateralmente los tiempos y se quiso, para hacer quedar bien al monarca, mostrar avances ciertos en la mediación. Esto es, Botnia comenzará a trabajar después de las elecciones, pero ya no se pedirá desde la Argentina su relocalización.
Ayer, Alberto Fernández intentó explicar lo inexplicable y desmentir lo que el propio Kirchner le había dicho a un medio para presentar, desde Nueva York, en sociedad la posición de reconocimiento de la existencia de Botnia y la delegación de la solución de conflicto en el tribunal de La Haya.

  • Sentido

    «La Argentina no renuncia a la posibilidad de relocalización de la planta de celulosa»; «nunca el Presidente dijo lo contrario», ensayó Alberto Fernández. De todas formas, criticó a los asambleístas entrerrianos que bloquearon la Ruta Nacional 14 y afirmó que estas medidas de protesta « definitivamente no ayudan» a solucionar el conflicto por las papeleras, ya que «hace años que lo están haciendo y efectivamente no nos ha ayudado en nada».

    Completó con una reflexión: «Yo puedo recomendarles que hagan algo distinto; no tiene mucho sentido profundizar los cortes. Ellos van a estar tranquilos cuando vengan a Buenos Aires y podamos hablar de que acá la estrategia no ha sido modificada, y que nada justifica cambiar la metodología» de protesta.
    Más allá de todas las desmentidas, lo cierto es que después del encuentro el sábado pasado en Nueva York, el marco formal del conflicto es el siguiente:   

  • La Argentina no renunciaría al pedido de relocalización de la pastera. Simplemente le daría cierta institucionalización al reclamo, sacándolo de la gestión del rey y ubicándola donde estuvo desde un principio (antes de que intervenga España): en el tribunal de La Haya. La postura argentina remite a mayo de 2006, cuando el país pidió y no logró que la Corte Internacional solicitara la suspensión en la construcción de la pastera finlandesa, al asegurar que el proyecto es contaminante. El tribunal negó el pedido bajo el argumento de que no puede haber una acusación de contaminación de algo que no existe, pero responsabiliza a Uruguay si esto efectivamente se comprueba.Se menciona luego que la Corte puede fallar con un pedido al gobierno uruguayo para que desmantele la papelera.   

  • Botnia comenzará a operar después de las elecciones de octubre. Tabaré Vázquez liberará la aprobación de las inspecciones ambientales luego la elección del sucesor de Néstor Kirchner. Esto fue resuelto en el encuentro que mantuvieron hace 20 días Alberto Fernández y el secretario general de la presidencia uruguaya, Gonzalo Fernández, y será respetado por el país vecino.   

  • Continuará la gestión de Yáñez Barnuevo. El español volverá a mantener un encuentro en Nueva York, hacia donde viajará por la argentina, nuevamente, la embajadora Susana Ruiz Cerruti, la persona designada por la Cancillería de Jorge Taiana y avalada por Néstor Kirchner para que lleve adelante las cuestiones técnicas del conflicto. No habrá otro encuentro hasta las elecciones del 28 de octubre.   

  • Uruguay no pedirá represión. El gobierno de Tabaré Vázquez no hará declaraciones reclamando que Néstor Kirchner tome la decisión de liberar por la fuerza el puente internacional, postura que se mantendrá hasta después de las elecciones.
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