Kirchner en persona criticó a Lavagna
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Flanqueado por el gobernador Jorge Busti y el intendente Marcelo Bisogni, Néstor Kirchner hizo en Concepción del Uruguay una enérgica defensa de la postura del gobierno argentino frente al conflicto por las papeleras.
Para mortificarlo al entonces ministro, Moyano lo acusaba de no poder controlar la inflación.
La crítica del Presidente retomó, con el objeto de esmerilarlo a Lavagna, aquel debate sobre salarios y también el aumento de las tarifas. Este debate enfrentó siempre en el corazón del gobierno a Lavagna con el Ministerio de Infraestructura de Julio De Vido. Este fue acusado en varias oportunidades por Lavagna de demorar la renegociación de los contratos de servicios públicos concesionados que incluían algunos aumentos de tarifas. Por esa demora, Lavagna promovió un mecanismo que le trasladó toda la potestad en esa renegociación al Congreso, incluyendo la posibilidad de la sanción «ficta» de la aprobación de los nuevos contratos. Según esa modalidad si el Congreso no discute durante un plazo determinado el nuevo contrato, éste queda aprobado sin debate. Se trata de un mecanismo legislativo polémico, que fue rechazado cuando se discutió la reforma constitucional de 1994 y que la Justicia deberá aprobar en cada caso.
Las palabras de Kirchner tienen veneno también porque se recordaron los aumentos de tarifas que se autorizaron bajo la administración de Eduardo Duhalde con Lavagna también como ministro de Economía. Esos reajustes fueron frenados por la Justicia al conceder amparos pedidos por usuarios y legisladores. El reproche de Kirchner hacia Lavagna duhaldista no escapó a nadie que escuchase el discurso de ayer.
A los entornistas de Kirchner les sorprendió el brote verbal de ayer porque hasta ese momento el Presidente había prometido no responderle a Lavagna. En las largas charlas del fin de semana en Río Gallegos junto a Cristina Fernández, Carlos Zannini, Julio De Vido y otros, el Presidente les había dicho que no respondería a su ex funcionario para no darle entidad ni blanquear una puja que no está a su nivel. En el grupo de los contertulios del ex presidente se le intentó quitar relieve al lanzamiento del ex ministro con frases del tipo: «No va a llegar a nada en serio si le confía la política a Juanjo Alvarez», etc.
Que ayer Kirchner mudase de ánimo ante su ex ministro puede significar que el Presidente empieza a advertir alguna envergadura en este lanzamiento, hasta ahora circunscripto al voluntarismo mediático de Lavagna y al eco que motivó en sectores hoy sin proyecto firme como el alfonsinismo o el duhaldismo residual.



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