17 de octubre 2005 - 00:00

Kirchner a Rosario; Chiche y Cristina hoy en el conurbano

El país entra en las últimas 96 horas de proselitismo. El oficialismo debe respetar una veda a hacer campaña con actos institucionales y echa mano de un producto que hasta ahora desechó: los símbolos partidarios. Néstor Kirchner explota los 60 años del 17 de octubre para celebrar una lealtad peronista que hasta ahora sólo habían exaltado sus adversarios internos dentro del PJ. Al mediodía estará en Rosario tratando de reformar la chance de los candidatos en Santa Fe. Por la tarde, su esposa Cristina compite casi a la misma hora con Chiche Duhalde por captar la lealtad peronista del conurbano. En la Capital Federal, el oficialista Rafael Bielsa busca también identificación peronista para descontar diferencias con Mauricio Macri y Elisa Carrió.

Chiche Duhalde se hizo acompañar por símbolos partidarios en el escenario de los actos de fin de semana en la 5ª sección electoral (Balcarce, Necochea).
Chiche Duhalde se hizo acompañar por símbolos partidarios en el escenario de los actos de fin de semana en la 5ª sección electoral (Balcarce, Necochea).
Lejanas e irreconciliables, Cristina Fernández y Chiche Duhalde protagonizarán esta tarde, en simultáneo, la celebración de los 60 años del 17 de octubre de 1945, hora cero de un peronismo que el domingo próximo, por tercera vez en 20 años, enfrentará fragmentado una elección.

Ocurrió con Antonio Cafiero y Herminio Iglesias en 1985 -paralelismo que fascina a la Casa Rosada- y en la presidencial de 2003, comicios en los cuales el Partido Justicialista no colocó boleta propia en el cuarto oscuro pero, en cambio, postuló tres candidatos PJ.

Antesala de la pulseada del 23, Cristina y Chiche se adornarán hoy con las vestimentas del peronismo y se disputarán la propiedad del mismo. Es, claro, pura parafernalia electoral; un capítulo obligado del manual «juntavotos» con que se instruyen todos los peronistas.

Fueron procesos diferentes: desde el primer minuto, Eduardo Duhalde enfocó al PJ como el principal capital electoral de su esposa. Luego de subestimar el impacto «del partido», recién en el tramo final, Néstor Kirchner decidió «peronizar» al Frente para la Victoria (FpV). Fue después de que su ministro Aníbal Fernández sugiriera un uso ominoso de la marcha partidaria.

En un baldío de José C. Paz, a la primera dama le preparan el bullicio de 40 mil aplaudidores. En el microestadio de Lanús, casi un templo duhaldista, para vitorear a Chiche los coroneles bonaerenses prometen, menos pretenciosos, amontonar a unos 6 mil militantes.

Los actos, convocados para la misma hora en los extremos del Gran Buenos Aires, pondrán en marcha el cronómetro para señalar un tiempo de descuento: colgadas del PJ, las dos candidatas comenzarán esta tarde a transitar las últimas 96 horas de campaña.

La relevancia de los últimos días se mide en datos fríos:
uno de cada cuatro electores decide a quién votará en las 48 horas previa a la elección. Es decir: además de los indecisos, hay un enorme porcentaje de votantes que suele cambiar su sufragio a último momento.

• Urgencias

Por eso, hay otros elementos que al margen de los shows celebratorios por los 60 años del 17 de octubre, en la agenda de duhaldistas y kirchneristas, figuran otras urgencias. A saber:

• Tras la gresca en Quilmes entre militantes del PJ y el FpV -que dejó un herido de gravedad- con similar gesto de preocupación, en uno y otro bando advierten con pavor sobre los riesgos de que sucedan incidentes de esa dimensión. Hay denuncias cruzadas sobre
«operativos» pergeñados para generar caos esta semana en municipios tanto duhaldistas como kirchneristas. El kirchnerismo le está siguiendo los pasos a un dirigente del sur del conurbano que mantuvo -y mantiene- aceitados vínculos con fuerzas de seguridad. León Arslanian, por las dudas, avisó que no puede destinar policías para custodiar a los «pintaparedes». . Más allá de la elección provincial -Cristina vs. Chiche- las riñas distritales tienen reglas propias. Se mezclan campañas a favor y en contra del corte de boleta, y hay tironeos para instalar un criterio electoral conveniente. Un ejemplo: Juan José Mussi mandó a los vecinos de Berazateguiuna carta diciendo que «lo importante es votar concejales», no senadores nacionales. Mussi señala que se vota para renovar 50% del Concejo local, mientras solamente se cambiará 2% del Senado nacional. El duhaldista, como la mayoría de los intendentes del PJ bonaerense, empujan para que el arrastre funcione de abajo hacia arriba. Hay una explicación: en general, Chiche tiene menor intención de voto que los candidatos del PJ local, lo cual pone en riesgo el triunfo de los jefes duhaldistas en sus distritos.

• Esa realidad se transparenta en los paredones. Son varios los capitanes del duhaldismo que suelen olvidar agregar a Chiche en sus pintadas de campaña. Por el contrario, los candidatos del kirchnerismo, de escaso capital político y electoral propio, saturan la campaña con el apellido Kirchner olvidándose de incorporar los suyos. Los duhaldistas, en cambio, martillan con su «marca»: al punto que varios, entre ellos Mussi y
Hugo Curto, pusieron como cabeza de lista a parientes, para que sea su propio nombre el que compita en la elección del domingo.

• A estas preocupaciones se agrega una más, ligada al acto electoral. Para controlar sin baches unos comicios como los del 23 de octubre, se necesitan más de 30 mil fiscales. Pero tanto el PJ como el FpV preparan ejércitos de más de 40.000 punteros y militantes porque, conocedores de las mañas de sus primos, no quieren que les «vuelquen» las urnas. A tal punto llega ese temor que
Luis Patti «canjeó» con el duhaldismo levantar algunas listas del PAUFE a nivel seccional y distrital, para que el PJ le « cuide» la boleta de diputados nacionales que él mismo encabeza.

Dejá tu comentario

Te puede interesar