Kirchner se va con más críticas al periodismo
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Felisa Miceli
No dio precisiones sobre su decisión de no ir a una reelección, y repitió ante una pregunta los lemas de la campaña («el comienzo del cambio», etc.). También reveló que Cristina de Kirchner había participado de muchas decisiones de su gobierno con consejos que habían mejorado decisiones e impedido que se cometiesen errores.
Interrogado sobre la marcha de la economía, recurrió a los lemas de su gobierno sin profundizar en explicaciones: «No hay que temerle al consumo», «no hay que temerle al crecimiento», ironizó, señalando una computadora que tenía en su despacho y dijo: «Cuando se habla de enfriar la economía en esa maquinita salen miles de explicaciones para hacerlo» pero, dijo, no es el rumbo del gobierno.
Sobre la crisis de la energía, dijo que «son tensiones del crecimiento» y que ningún país tiene un back-up importante de energía por los altos costos. «Miren si no, lo que pasa en Barcelona o en California. Pasa en todos lados.»
También recurrió a las consignas más repetidas por el gobierno para justificar los cambios de personas y de métodos de medición en el INDEC. Cuestionó a los activistas que, dijo, habían disfrazado quejas de problemas sindicales y dio a entender que los técnicos malversaban las cifras deliberadamente. «Los índices del INDEC ya estaban cuestionados antes», se molestó.
Los presentadores de «A dos voces» lo llevaron al tema Skanska (pagos retribuidos con facturas truchas para justificar presuntas coimas) y respondió: «En el tema Skanska no soy juez, pero no opté por hacer lo que hicieron otros gobiernos y decir que hasta que la Justicia resuelva dejó a tal o cual funcionario. La Justicia citó a determinados funcionarios y ni siquiera hay uno solo que esté procesado, pero rápidamente les pedí la renuncia para dejar en claro que nosotros preservamos la integridad del Estado».
Insistió en que el caso «fue un acto de corrupción privada como lo dije permanentemente y si se llega a demostrar lo contrario, bueno, perfecto».
Sobre la detección por parte de la Justicia de llamadas entre directivos de la empresa investigada por la emisión de esas facturas y funcionarios disculpó a éstos con el argumento de que «no necesariamente una conversación por teléfono puede ser un acto de corrupción, pero si así fuese, están separados del gobierno y terminamos sin que ellos estén dentro del gobierno».
Sobre Felisa Miceli confesó: «Le tengo afecto personal y espero que pueda demostrar ante la sociedad con claridad cómo fue ese tema. Ella por haber sido ministra tiene muchísimo más obligaciones que cualquier ciudadano común en estos temas. Yo espero que pueda, con toda claridad, dejar en claro las posturas ante la Justicia y que me explicó a mí en privado», subrayó.
Sobre todos los casos de corrupción dijo que él había sido «injusto» al separar a los funcionarios antes de que actuase la Justicia, pero defendió ese gesto como distinto de lo que había ocurrido en anteriores gobiernos.
Negó como un «absurdo y un acto irracional» las acusaciones de Elisa Carrió de que el gobierno tiene una matriz de corrupción y que el caso Skanska es uno de muchos más casos. «En este gobierno puede haber casos, en todos los gobiernos los puede haber. Lo importante es poder reaccionar a tiempo y adecuadamente. Este gobierno termina y esos funcionarios ya no están más», remató.
Respecto del valijero venezolano Guido Antonini Wilson dijo que «fue una actitud de confianza que no debió haber tenido el funcionario argentino. El funcionario tendría que haber tenido las antenas preparadas, porque no se puede subir cualquiera al avión. Como tal no está procesado, pero fue un abuso total de confianza. Nosotros procedimos rápidamente separando al funcionario del gobierno», finalizó.




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