20 de mayo 2004 - 00:00

Kirchner y Duhalde, con agendas separadas, a cumbre internacional

Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner.
Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner.
Eduardo Duhalde todavía no recibió el llamado de Néstor Kirchner invitándolo a viajar a Guadalajara, juntos, en el Tango 01. Allí estarán los dos a partir del miércoles que viene, participando de la cumbre presidencial más numerosa que se realice hoy en el planeta: la de los presidentes de Latinoamérica con los de la Unión Europea, ahora ampliada a 25 miembros.

En silencio, el hombre de Lomas de Zamora se dispone a sacar su propio pasaje. Salvo que el teléfono suene hoy por la mañana, viajará en avión de línea. Siempre tendrá la excusa, en homenaje a la concordia, de decir que «no pensaba salir desde Buenos Aires, tenía que estar unos días en Brasil». A pesar del Mercosur, de las responsabilidades como funcionario internacional, del sueño de la integración y de la amistad con Lula, «Brasil» sigue siendo para Duhalde sinónimo de sauna, masajes, raqueta, en definitiva, spa. Ahora esas formas del ocio -que de vez en cuando se matizan con la lectura de alguna revista están enmascaradas bajo la forma de alguna entrevista con funcionarios del país que tan bien lo recibe.

• Lamentos

El ex presidente lamenta, aun así, tener que recorrer el continente con sus propios medios: sucede que, a pesar de la cooperación permanente de Rafael Bielsa, todavía no funciona correctamente la administración de la secretaría regional con que lo halagaron. Un par de veces debió correr él con los costos del viaje y, aunque los ingresos de un jubilado presidencial son superiores a los de un ministro (Aníbal Fernández dedica un lamento ante cada visita por tener que vivir con $ 3.000), las tarifas se vuelven dolorosas cuando en los hoteles y restoranes están en dólares. Desgracia de la devaluación que él mismo dispuso. Por eso sería mejor subir al Tango y viajar, lógicamente, a cuenta del Estado. Duhalde se confiesa con sus amigos en estos días. «Si quiere llamar, que llame; ellos creen que yo estoy en una conspiración. Es un disparate, una barbaridad. Yo no quiero cambiar a Kirchner, yo quiero que Kirchner cambie», repite, con un eslogan que parece haber heredado de las campañas de Duda Mendonça, aquel brasileño que lo sumergió en los misterios del marketing político. La incomunicación con el Presidente es casi absoluta. No se hablan prácticamente desde aquella reunión, totalmente protocolar, en la que después de media hora de amansadora ingresó en el despacho que también fue suyo, acompañado por Eduardo Amadeo: como ahora, también entonces la excusa era internacional, el proceso de integración. Más allá de que no se comuniquen, les sobran temas de conversación. Por eso se especula con que querrán regresar al país en el mismo avión, el viernes próximo. La agenda se va volviendo apasionante a medida que los temas se acumulan sin negociación alguna entre las partes:

• En principio, Duhalde promueve una reforma electoral en el Congreso totalmente distinta de la que, se supone, está preparando Aníbal Fernández (ya conocido como «General Alais» por la demora en llegar al objetivo). En efecto, el ex presidente recomienda el sistema de preferencias, a la brasileña, que quedó cifrado en un proyecto de ley para eliminar la lista sábana del diputado Alfredo Atanasof. Esta predilección de Duhalde y Atanasof hizo que el ministro del Interior, que también iba a proponer el mismo método como una alternativa, desautorizara la idea de sus antiguos jefes.

Ahora se aferró al sistema alemán, es decir, una combinación entre lista sábana y voto por circunscripción, que todavía no está definida claramente. Fernández eligió el camino más riesgoso: el de la votación en el Congreso. Al descartar públicamente el proyecto de Atanasof, sometió a su actual jefe Kirchner a que consiga los votos para obtener su propia ley en competencia con el duhaldismo. Va a ser apasionante. Sobre todo porque los radicales, por ahora en voz baja, coinciden (una vez más) con el duhaldismo.

• Otra cuestión que puede entretener a Kirchner y a Duhalde entre guitarrones y tequila es la ley que promovió José Manuel de la Sota para arrebatarle al Ministerio del Interior la «caja» de los Aportes del Tesoro Nacional que no se hayan gastado en los dos últimos ejercicios. Aníbal Fernández vuelve a ser víctima aquí ya que esos recursos están imputados al Ministerio del Interior. Si bien el autor de la iniciativa, desde el punto de vista político, es De la Sota, Duhalde aportó a sus diputados para alentar esta ley, como Obeid hizo con los suyos.

• Para los días en que participen de esta reunión internacional en el estado de Jalisco, Kirchner estará también ansioso por una urgencia que, en buena medida, depende de Duhalde. El gobierno todavía no envió el pedido de permiso al Congreso para enviar tropas a Haití, como el ministro de Defensa, José Pampuro, se comprometió a hacer con su colega brasileño. Lula ya cumplió con ese trámite, y el congreso de su país autorizó la salida de efectivos militares el jueves de la semana pasada. ¿Será el Parlamento argentino todo lo veloz que requiere la agenda internacional? Las tropas deberían estar en Puerto Príncipe para el 1 de junio. La semana próxima tal vez no sesione el Congreso, debido al feriado del 25. Tal vez en Guadalajara, Kirchner aproveche la presencia de Duhalde para sugerirle que colabore con «su tropa» al envío de los soldados en tiempo y forma. Como se advierte, demasiados motivos para que el mandatario y su antecesor suban al mismo avión. O, por lo menos, para que compartan un margarita en el bar del hotel que los albergará en el estado con más patrimonio colonial de México. Si hasta la incógnita por la jefatura del PJ está vacante y el teléfono sigue sin sonar.

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