El fin de la temporada electoral, lejos de calmar los ánimos, desató una temporada de caza en el Congreso. La captación de voluntades entre los bloques del radicalismo y el ARI, y la pelea por la conducción de la Cámara y el bloque kirchnerista, mantendrán animada a la Cámara de Diputados bastante más allá del 10 de diciembre.
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El resultado del Frente para la Victoria en Córdoba, donde en votos para diputados quedó tercero con 16,43%, detrás de Lavagna y el ARI, parece haber dejado de lado a Roberto Urquía, el senador, nuevo diputado y empresario aceitero preferido por Cristina de Kirchner, como candidato a presidir la Cámara baja.
No hubo comunicación oficial aún sobre esa decisión, pero al carácter cordobés de Urquía -el presidente de Diputados es históricamente un bonaerense- se le suma la derrota electoral como antecedentes negativos.
Con ese dato, otros candidatos volvieron al ruedo. Felipe Solá no pareció hacer nada todavía para conseguir esa presidencia, pero a pesar de que en el peronismo bonaerense no lo ven con buenos ojos, para el kirchnerismo sería casi como un mal menor. Lo prefieren, por lejos, a José María Díaz Bancalari, que consiguió la reelección y aún preside el Peronismo Federal, ese satélite del Frente para la Victoria poblado de ex duhaldistas que ahora mermó en número. Díaz Bancalari está dispuesto a ocupar tanto la presidencia de la Cámara como la del bloque oficialista y cuenta con la simpatía de los Kirchner que frecuentemente lo llevan con ellos en viajes al exterior. Pero complica demasiado al kirchnerismo del Congreso que no le perdona el haber jugado solo hace dos años junto a Hilda Chiche Duhalde.
Pero ayer reapareció en escenaotro candidato: el santafesino Agustín Rossi. Hasta ahora pretendía seguir presidiendo el bloque oficial y aunque fue promovido también para la Cámara, su figura pareció eclipsarse ante las candidaturas de Urquía y Solá. Con las nuevas bajas, volvió a ganar puntos.
Respaldo
Por eso no sorprendió que su candidatura fuera apoyada ayer por Patricia Vaca Narvaja: « Todavía no hay nombres, esto se va a consensuar con todos los integrantes del bloque y la Casa Rosada», dijo la vicepresidenta de la Cámara en una radio cordobesa sobre el futuro jefe de los diputados, aunque luego precisó: «A la mayoría de los actuales integrantes nos gustaría que fuera Agustín Rossi».
La segunda gran pelea se dará entre el radicalismo y los seguidores de Elisa Carrió. Ayer, la conducción nacional del ARI ratificó hoy su pertenencia a la Coalición Cívica y la integración de un espacio legislativo común. Con eso enviaron un mensaje a los diputados que pudieran colarse de esa fuerza -como Carlos Raimundi y María América González, que renegaron de esa coalición- y al radicalismo sobre la integración de un solo bloque en la Cámara de Diputados. Es decir, presentaron pelea para instalarse como primera fuerza de oposición, lugar que ayer también reclamó la UCR.
«El ARI integrará los bloques legislativos de la Coalición Cívica en todos los espacios institucionales en los que lo colocó el voto popular: concejos deliberantes, parlamentos provinciales y la Cámara de Diputados y el Senado de la Nación», dice un comunicado que emitió ayer esa fuerza.
La intención de Raimundi y González era «mantenerse dentro del ARI, pero con independenciade la Coalición Cívica». Pero con la declaración de ayer esa opción se les vuelve más difícil. Sobre todo cuando a Raimundi ya le pidieron la renuncia dentro del propio partido. Ayer, el presidente del bloque ARI de la Legislatura bonaerense, Horacio Piemonte, reclamó su salida: «Es inexplicable que Raimundi haya apostado a la derrota de la Coalición Cívica en las últimas elecciones y no haya acompañado a los militantes en toda la provincia de Buenos Aires», dijo.
En el radicalismo también se iniciará una campaña de reclutamiento por todo el país. Después de hacer un arqueo para saber con qué fuerzas cuenta, la UCR presentará su nuevo bloque en Diputados, que ahora se redujo a 28 integrantes. Mientras tanto, no descartan algún intento de acercar posiciones con Margarita Stolbizer para tantear un improbable regreso de la bonaerense a la UCR y bajar así la merma en el bloque.
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