La "atracción" turística estorba plan para mudar a Perón
Esta vez, no se trata de una porfía política. La mudanza de los restos de Juan Perón, desde la Chacarita hasta la quinta de San Vicente, generó la reacción de quienes "explotan" la historia del ex presidente como atractivo turístico, ya que el nicho donde está alojado figura en los tours porteños que se venden a visitantes extranjeros. Antes fueron ruidos entre Duhalde y Kirchner; ahora es ése el factor que amenaza con retardar la caravana que el peronismo y los gremios, puntualmente las 62 Organizaciones, preparan para el 17 de octubre próximo como ceremonia para llevar el féretro de Perón hasta el mausoleo que se construyó como su último descanso en la quinta que compartió con Eva Perón, en los años 40, en San Vicente.
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Juan D. Perón
No prosperó. Rápidamente, la Casa Rosada se activó para trabar el operativo. María Estela Martínez de Perón avisó vía abogados que no autorizaba a sacar los restos de su ex esposo de la Chacarita. Una ironía: arguyó que no quería que se usen con propósitos políticos.
Ahora ese escollo se esfumó. Por medio del doctor Héctor Linares, la ex presidenta accedió al traslado, y las 62 Organizaciones, que conduce Gerónimo «Momo» Venegas, empezó a proyectar una caravana para escoltar el féretro del general hasta la quinta de San Vicente.
«Hay constancia de que él quería descansar en la tierra que lo vio nacer: la provincia de Buenos Aires», dice Venegas y remite al Instituto Juan Perón, que preside Lorenzo Pepe, donde están registrados documentos donde, según su director, consta ese pedido del ex presidente.
Se programan, incluso, reuniones con Kirchner y Felipe Solá, a quienes les notificarán de la operación de traslado, que será adornado con cotillón peronista y la celosa custodia de los gremios.
Al gobernador, además, le pedirán que despliegue policías para vigilar el mausoleo para evitar malas experiencias. Ahora, con tardía precaución, el nicho está protegido con un vidrio blindado y un cierre que requiere cuatro llaves distintas.
En San Vicente, en tanto, el mausoleo espera: la obra que gerenció Antonio Arcuri, donde invirtieron parte de sus dietas legisladores y que contó con aportes empresariales, está lista para albergar a Perón y Eva.
Para esto, sin embargo, todavía habrá que esperar: la familia Duarte resiste el traslado.




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