26 de marzo 2003 - 00:00

La campaña le complica los pleitos a un ministro

Resulta asombroso para muchos que Aníbal Fernández, ministro de la Producción, sea uno de los pocos ministros que acompañan a Néstor Kirchner en la campaña. Primero, se suponía que esa tarea les correspondía a otros más creyentes en la candidatura, tipo Alfredo Atanasof, rival de Fernández en el gabinete. Segundo, debido a que es medianamente pública la reticencia del responsable de la Producción con la fórmula luego que a él no se lo contemplara como posible aspirante a la vicepresidencia. Pero, finalmente, se podría concluir en que la organización bonaerense del duhaldismo es tan vertical que nadie -como diría Luis Barrionuevo- puede sacar los pies del plato.

Sin embargo, también debe contemplarse otra realidad: Fernández no atraviesa el mejor momento en el equipo de gobierno, por más que nadie imagina cambios a tan escaso tiempo de la entrega del poder. Tal vez, sus tropiezos obedecen a que cumple más horario de trabajo y manifiesta más ejecutividad en la tarea. O por avanzar en terrenos más complicados. Han sido públicas sus diferencias con Atanasof, exacerbadas por el conflicto ferroviario -ya bastante dormido, como si se hubiera resuelto-, en el cual las dos partes resultaron bastante castigadas. A tal extremo llegó ese distanciamiento que, en una reciente exposición agrícola, Fernández se levantó de su silla, se despidió de quienes lo rodeaban, justo en el instante en que Atanasof emprendía su discurso.

• Desencuentros

También con Roberto Lavagna hubo desencuentros duros, sea por el manejo de subsidios o por otras contingencias administrativas, que llegaron al extremo de que el titular de Economía prohibiera que Fernández reemplazara su firma cuando él viaja al exterior. Algunos sostienen que este conflicto, como el de Atanasof, fueron por último encubiertos por el propio Duhalde con más de una reprimenda. A pesar de esto, no todo está terminado.

Un sordo litigio se observa dentro del gobierno y con los mismos protagonistas, incluyéndolo al Presidente. El pleito pasa por la habilitación de la venta de Pérez Companc a Petrobrás. En rigor, el único que debe consentir o no esa transferencia es Fernández -a quien alienta Oscar Vicente de la empresa vendedora y, tal vez, también de la compradora-, ya que convalida los trámites hasta ahora sin observaciones de Defensa de la Competencia y el marco regulatorio de gas y luz eléctrica. Sin embargo, al ministro se le enturbió el panorama en los últimos días debido a inquietudes del sector privado que, al parecer, despertaron curiosidad y tal vez crítica en el propio Duhalde y en su ministro de Economía, preocupados en apariencia por dejar en manos brasileñas la llave de esas dos fuentes de energía y sobre todo, acumular en una misma compañía la producción y distribución de fluidos estratégicos, como suelen llamar los interesados a la luz, el petróleo y el gas. A esas observaciones ahora Fernández debe soportar otra iniciativa, ya de corte legislativo, que provendría desde el radicalismo y algunos hombres del propio peronismo, también inquietos por esa transacción.

No hay ángeles en política, tal vez ahora se incrementen los fantasmas.

Reutemann acompaña lanzamiento de Macri

Mauricio Macri
se presentará mañana en el estadio Obras de la Capital Federal para lanzar desde allí su campaña a jefe de Gobierno porteño. Presentará a su «staff», pero lo entusiasma más que eso la promesa de Carlos Reutemann de asistir al acto y avalar de esa manera su postulación.

Cuando
Reutemann, en julio del año pasado, descartó presentarse como candidato presidencial, por unos días se aventuró que Macri lo reemplazaría en esa competencia, pero a menos de 48 horas el empresario anunció que se presentaba como postulante a reemplazar a Aníbal Ibarra.

En esa decisión, claro, influyeron los sondeos que se habían realizado en la Fundación Creer y Crecer, la que contaba por entonces con los aportes del empresario
Francisco de Narváez.

Discursos breves

El acto de lanzamiento será a las 19 y promete muchos oradores, pero con discursos breves, según planificó el jefe de campaña de Macri, Juan Pablo Schiavi. Al escenario subirán 10 personas por lo menos, como representes sociales, que contarán con un minuto cada una para hablar y cerrará el candidato.

Además de
Reutemann, cuya presencia se señala como la de «un político que no va a ningún acto», habrá en la claque figuras del espectáculo, además del equipo técnico que el empresario mantiene trabajando en un nuevo edificio en el que instaló su bunker de campaña. Es en la calle Chacabuco a una cuadra de la Legislatura porteña y a dos del despacho de Ibarra en Avenida de Mayo.

En esos pisos se instalan 150 jóvenes comandados en distintos equipos por el ex radical
Ricardo Wullicher (director de la película «Quebracho»), José Manuel Pano (UCA), Daniel Chain (ex SIDECO), Mariano Narodowski (Universidad de Quilmes), Rodrigo Herrera Bravo, Néstor Grindetti (SIDECO), el abogado Gustavo Ferrari, María Eugenia Vidal (ex Grupo Sophia), Jorge Macri, Eugenio Burzaco y entre otros Horacio Rodríguez Larreta (h).

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