En un emotivo y solemne homenaje, la embajada de Israel recordó a las víctimas del violento atentado de Hamás contra comunidades del sur israelí, bases militares y asistentes al festival de música Nova, ocurrido el 7 de octubre de 2023. El acto sirvió, además, como la presentación oficial de la nueva embajadora en el país, Ahuva Spieler Reshef.
“Hay sucesos que no solo pasan de formar parte de nuestra historia, pasan a formar parte de quiénes somos, de cómo nos definimos”, aseguró la diplomática sobre la marca que dejó el ataque ocurrido tres años atrás, considerado el peor en la historia del Estado de Israel.
Durante su discurso, Spieler Reshef recordó cómo vivió ese trágico sábado en su casa junto a su familia. Uno de sus hijos - ambos cumplían en ese entonces con el servicio militar - recibió la orden de regresar a su base. Al día siguiente del ataque, la diplomática viajó desde Modiín hasta Jerusalén para llegar a la Cancillería y encontró una ruta vacía. “Era como si todo un país hubiera contenido la respiración”, relató.
Spieler Reshef definió lo sucedido el 7 de octubre como “un ataque deliberado y brutal, una masacre acompañada de secuestros, torturas y violencia sexual” y aseguró que Hamás recibió apoyo, financiamiento y entrenamiento de actores que buscan usar el terror contra Israel y el mundo occidental. De cara a los familiares de las víctimas presentes, dedicó un sentido mensaje: “No pretendo ni me atrevo a describir su dolor. Quiero reconocerlo, quiero honrarlo”.
Además, sus palabras también vincularon el ataque en Israel con el atentado a la AMIA, ocurrido el 18 de julio de 1994 en Buenos Aires, y apuntó contra Irán como el responsable. “Quizás aquí, en Buenos Aires, no haga falta explicar demasiado lo que significa el terrorismo. La ciudad ya lo conoció, lo sufrió en su propio corazón, no una, sino dos veces”.
“Las palabras importan, porque pueden cambiar la manera en que una sociedad interpreta los hechos”, concluyó la diplomática, antes de agradecer al pueblo y al gobierno argentino por su accionar y por haber entendido que, frente al terrorismo, “la ambigüedad también puede tener consecuencias”.
La ceremonia reunió a familiares de víctimas, sobrevivientes, dirigentes políticos, empresarios y representantes diplomáticos para recordar a las alrededor de 1.200 personas asesinadas y a las 251 que fueron secuestradas y trasladadas a Gaza durante el ataque iniciado a las 6.29 de aquella mañana.
Entre los asistentes estuvieron el ministro de Defensa, Carlos Presti; dirigentes de organizaciones judías nacionales; legisladores nacionales, bonaerenses y porteños y el embajador de EEUU en Argentina, Peter Lamelas, entre otros.
Un homenaje con imágenes del dolor y un llamado a elegir la vida
Antes del inicio del acto central de la ceremonia, el salón presentaba una mesa donde se exhibieron fotografías de víctimas del 7 de octubre acompañadas por rosas blancas. Cada imagen estaba identificada con el nombre de la persona retratada, referencias sobre su vida y detalles sobre las circunstancias de su muerte, ya fuera durante el ataque o después de haber permanecido secuestrada.
El momento central de la noche fue la proyección de audios y videos inéditos del momento del ataque - que dejo un saldo de casi 1.200 muertos y 251 personas secuestradas y trasladadas a Gaza - y de las jornadas en cautiverio que debieron sufrir las víctimas.
En una de las grabaciones que se escucharon durante el acto, un niño pedía ayuda después de que sus padres fueran asesinados. En otro de los audios, una joven que se encontraba en el festival Nova advertía que les estaban disparando.
Las imágenes, registradas por cámaras que llevaban los propios atacantes, celulares de las víctimas o de cámaras de seguridad del kibutz, fueron acompañadas por música en vivo interpretada por un pianista y un cuarteto de cuerdas, como homenaje a las víctimas del ataque.
Durante el acto, la madre de un joven que fue masacrado en el Festival Nova contó parte de su historia. “Keshet [el nombre de su hijo] significa arcoiris. Era un chico que desde niño le gustaron los fideos con bolognesa, podía comer él solo la olla, y caminar sobre sus manos. Muchos decían que iba a trabajar en un circo de grande. A mi hijo no le gustaba tanto la escuela, pero sí la música, los festivales y los amigos”, contó la mujer con la voz entrecortada. La madre finalizó con un llamado a optar por la vida, incluso en el dolor. “Volver a elegir la vida, para también honrar la memoria de Keshet y del resto de las víctimas”, instó.