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Otra versión gráfica de la campaña de Cristina Kirchner en
la Capital Federal, esta vez encargada por la senadora
Vilma Ibarra y varias agrupaciones, mientras el PJ porteño
hace su propia promoción de la candidata.
Los adherentes al gobierno nacional ya tienen más de tres nombres en pugna, cuando les correspondería sólo dos lugares. En principio, la presidencia estaba prometida al legislador y vicepresidente segundo de la Legislatura, Miguel Talento, un kirchnerista que termina de sintonizar con el resto del bloque. El abogado, quien supo animar el grupo de El Calafate con los primeros kirchneristas del distrito ( incluido Alberto Fernández, con quien compartió staff en la Superintendencia de Seguros), deja su banca en diciembre y no integró las boletas electorales en la pasada elección porteña.
Pero Vilma Ibarra tiene una aliada que sobresalió durante la sentencia en el juicio político contra su hermano, a quien promover para el puesto. Es la ex izquierdista Beatriz Baltroc, una psicóloga que inició su militancia en el «peronismo de base», luego se fue del PJ con Carlos Chacho Alvarez, pasó por el Frente Grande, recaló en la lista del PDR de Miguel Bonasso, se apartó, en algún momento tocó en reuniones del ARI y finalmente mutó, claro, al kirchnerismo. Avanzó esa diputada en el juicio político contra Ibarra, pero en el momento de definir, decidió por la no destitución (no alcanzó, se sabe). Tanta buena voluntad lleva, seguramente, a que el sector ibarrista que comulga en el Frente para la Victoria esté de acuerdo con nombrarla auditora, una posición que al parecer no requiere demasiado entrenamiento técnico. Además se agrega que otra legisladora, Sandra Bergenfeld, una abogada que ingresó a la banca en las boletas de Macri, pero que también emigró al kirchnerismo, también integra la lista. A Bergenfeld, por cierto, apadrinada por Alberto Fernández, se le habría sugerido la posibilidad de un puesto en la Secretaría nacional de Romina Picolotti. La legisladora viene participando de foros ambientalistas, pero Picolotti -descargo mediante- no tendría ahora lugar para otra funcionaria.
Vilma Ibarra, además, se ha colocado como pionera del armado de la campaña de Cristina Kirchner en la Capital Federal, junto a Graciela Ocaña, Patricia Vaca Narvaja y Marita Perceval, pero apunta a concentrar bajo su ala al kirchnerismo no pejotista.
El sábado pasado, ese kirchnerismo realizó, organizado por Santa María, un seminario como primer acto de campaña para la primera dama, que no participó. En cambio, cerró la movida (de aprobación a libro cerrado de un documento a favor de su candidatura) Alberto F., junto a Carlos Tomada y, entre otros funcionarios, el secretario de Cultos, Guillermo Oliveri; y el gremialista Santa María. Hubo, sí, algún radical casi descolocado en ese escenario PJ, como Miguel Pesce ( Banco Central) o la siempre asistente María José Lubertino (INADI).
No fueron de la partida, en cambio, el Partido de la Victoria de Vilma Ibarra ni otras siete agrupaciones que, a cambio, desplegaron una pegatina con nuevos afiches para la candidata.




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