La farándula ataca de nuevo las urnas

Política

Los camerinos del teatro Broadway I, sobre la calle Corrientes, cobijan por estas horas a dos posibles diputados nacionales. Cada noche, frente al espejo, se maquillan Nito Artaza y Moria Casán antes de salir a escena a protagonizar la obra humorística «El Fondo puede esperar».

Novel afiliado radical, Artaza es precandidato a legislador por la filial porteña de ese partido y comparte tablas con Moria, que compite por una banca en el Congreso nacional por el Movimiento Federal de Centro, partido con terminales en Luis Patti y el menemismo residual.

Unidos en el escenario, Artaza y Casán se enfrentarán en el ring de la política. Y como los límites son esponjosos, quizás un éxito de taquilla -la obra que comparten-se transforme en el anticipo de un debate legislativo futuro o, más mundano, un festival de caza de fotos.

Juntos o separados,
Nito y Moria no estarán solos en el planeta de los «no políticos». Si la UCR aporta a Artaza y el neomenemismo a Casán, la Casa Rosada no podía no auspiciar a una estrella. El elegido es Claudio Morgado, conductor de TV y, ahora, actor teatral.

Hay que darle un crédito: más que el
share electoral que otorgan «Televisión registrada» (TVR) que condujo con Fabián Gianola o las ediciones del «Cablín» donde aparecía cabeza abajo, Alberto Fernández tentó a Morgado por -dicen en el gobierno-su «compromiso social».

Quien también se resiste -con cierta razónaque lo anoten en el catálogo de los « artistaspolíticos» es
Luis Brandoni. Después de la aventura de Palito Ortega como gobernador de Tucumán, nadie quiere una comparación odiosa.

La lista es mucho más larga: combina intentos fracasados de
Riki Maravilla y el Soldado Chamamé, la candidatura de Soledad Silveyra por el ARI, el triunfo por un rato de Pinky como intendenta de La Matanza en 1999 y las bancas logradas por Irma Roy y Elena Cruz.

• Rechazo correntino

Otros -no son muchos- se resistieron a la tentación: Antonio Tarragó Ros rechazó una oferta para ser candidato en Corrientes. Y, más en broma que en serio, Luciana Salazar fue postulada por la Juventud Radical de Buenos Aires como forma de protesta por el desembarco de Brandoni. De todos modos, por años Brandoni militó en el gremialismo de los actores y suele considerar que enlazó su carrera actoral con la militancia política. Ahora, además de protagonista de la tira de «Canal 13» «Una familia especial», Brandoni es único candidato a senador de la UCR en la provincia de Buenos Aires.

Y se enfurece cuando lo parangonan con Artaza a pesar de que el gusto por la comedia debería, en algún punto, hermanarlos. Hay una explicación:
Brandoni «volvió» a la política por un pedido de Raúl Alfonsín y a Artaza el alfonsinismo quiere destronarlo en la Capital.

Artaza tuvo que remar en la arena. Se afilió en la UCR -cuando la constante es la desafiliación- y deberá someterse a una interna donde hay otras cuatro listas para trepar al escalón de candidato como paso previo de intentar ser luego diputado.

¿Será el primer proyecto del nuevo Congreso cambiar el nombre de Salón de Pasos Perdidos por Salón Pepe Parada?

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