16 de agosto 2006 - 00:00

La izquierda quiere a Kirchner enfrentado a Bush y contra Israel

Néstor Kirchner
Néstor Kirchner
Desenfrenada, la izquierda criolla quiere arrastrarlo al gobierno a que se pelee más con el mundo. No le cree a Néstor Kirchner cuando sanciona que se terminaron las relaciones carnales con los Estados Unidos y se enoja cuando Julio De Vido se entrevista con funcionarios del gobierno de Israel. El régimen soviético fue denunciado por muchas atrocidades pero también por el antisemitismo, algo que no habían recogidosus acólitos argentinos. Ahora la liga Izquierda Unida pierde esa inhibición creyendo que criticar a ese país en la lucha contra la agresión terrorista le puede significar algunos votos. Veamos cómo expresa este resabio del pasado el órgano del Movimiento de Trabajadores por el Socialismo que integra lo que queda de Izquierda Unida, «Alternativa Socialista».

A la misma hora que por todos los medios de difusión se conocía la noticia de la amenaza yanqui de aplicar sanciones comerciales contra nuestro país, se podía leer que estaba realizándose una reunión entre el ministro de Planificación de Kirchner, Julio De Vido, y el representante comercial de la embajada israelí en Buenos Aires. El gobierno de Kirchner, lejos de solidarizarse efectivamente con el pueblo del Líbano y Palestina, intenta avanzar en nuevos privilegios comerciales para el «Chacal de Medio Oriente».

Por otra parte la respuesta mediática de Kirchner a la amenaza yanqui fue presentada a la sociedad como agresiva. «No tenemos relaciones carnales con nadie», dijo el Presidente refiriéndose al tema. Pero manteniendo el mismo doble discurso de siempre: mandó al Congreso y éste aprobó, un proyecto de ley, para autorizar que las Fuerzas Armadas Argentinas sigan colaborando con una masacre que se está desarrollando en nuestro
continente, en Haití. Muy del agrado del Hijo de Bush.

Las supuestas sanciones comerciales de los yanquis sobre el país prácticamente no afectarían, de producirse, a la economía nacional. En realidad se trata de privilegios arancelarios que tiene sólo uno por ciento de comercio exterior de nuestro país.

  • Oportunidad

  • Pero sin embargo es una buena oportunidad para que el pingüino que habita la Casa Rosada salga a buscar un poco de base social y a mantener la pose de confrontación con parte de aquello que más odia nuestro pueblo. El rechazo a los yanquis es entre nuestra población superior a 80%.

    Y como la política exterior nunca puede ser completamente distinta de la política interior, para el momento en que se negociaba con la embajada israelí y votaban la permanencia de las tropas en Haití, el gobierno autorizaba aumentos masivos de tarifas en servicios públicos. Aumentaron los ómnibus de larga distancia, los vuelos de cabotaje y los taxis de la Ciudad de Buenos Aires. Todo esto sin reducir los subsidios que siguen recibiendo esos sectores empresarios.

    Para desnudar el cinismo de los argumentos del gobierno cuando pidió los superpoderes al Congreso, «son para darles un aumento a los jubilados» dijo el vocero kirchnerista en la Cámara de Diputados, la Corte Suprema produjo un fallo en el que exige a ese mismo Congreso, el aumento de la jubilación de un ex trabajador de la Marina Mercante que desde el año 95 cobraba $ 1.100. Y que no había recibido aumentos desde entonces.

    Pero en el país que no « tiene relaciones carnales» con nadie, todos los días se encuentran los rastros de esas relaciones carnales. Esta vez fue también en un acto en la Casa Rosada donde el Presidente recibió a los gobernadores de las provincias productoras de petróleo para garantizarles que les transferiría el control sobre los pozos a esas provincias. Sin embargo, la verdad es muy distinta, serán las mismas multinacionales, en primer lugar Repsol, que se vienen enriqueciendo desde la privatización y el desguace del patrimonio nacional las que saldrán ganando. Negociando gobernador por gobernador por separado indudablemente recibirán ventajas superiores. A la que actualmente tienen. Que de por sí no son pocas.

  • Objetivo

    Como diría Pino Solanas en un artículo que reproducimos en este número de «Alternativa Socialista»: «El precio del barril es 75 dólares mientras que producirlo en el país les sale 5 dólares». A cambio de un papel inservible para el pueblo, Kirchner busca asegurarse la colaboración para las próximas elecciones de esos gobernadores de los viejos partidos, UCR y PJ. La nueva política del Presidente se parece mucho a la vieja. Lo mismo que la política exterior, en los hechos, no en los discursos, se parece mucho, por decir lo menos a la de los años '90.

    El otro modelo, el modelo nacional y popular del que habla el Presidente, no aparece o mejor dicho, es muy similar al anterior. Los que ganan son los mismos y los que pierden, sí acertó, también somos los mismos. Lo que sucede es que no se educa, no se cura, no se crea empleo o se termina con el hambre si las ganancias se las llevan las multinacionales y los bancos y las penas quedan para los que todos los días construyen el país.
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