La izquierda se irrita por visita de Felipe González
MORENO es sigla del Movimiento por la Recuperación de la Energía Nacional Orientadora, que agrupa a sectores interesados en la política petrolera argentina desde el ángulo del nacionalismo. Sus representantesrechazan el proceso desregulador y de privatización vigente en el país, y de un tibio romance con el gobierno Kirchner han pasado a la oposición. Damos los párrafos principales de un documento que firman sus voceros, el radical Gustavo Callejas, el abogado Félix Herrero, el cineasta Pino Solanas y José Rigane, publicado en el sitio Argenpress, que suele expresar percepciones de la izquierda criolla.
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El pueblo argentino contemplaba azorado cómo, quienes habían contribuido al vaciamiento de la República, pontificaban libres de vergüenza, olvidando que habían sido los socios del saqueo. Aznar como presidente, Rodrigo Rato como funcionario y Felipe González Márquez fueron «caraduras» descollantes en la defensa de los intereses de las empresas que habían gozado de utilidades en valores porcentuales desconocidos en el mundo, que se habían dedicado a las « bicicletas» financieras de distinto tipo, ignorado el cumplimiento de las leyes de la Nación -de Hidrocarburos y Convertibilidad, por ejemplo- y que habían olvidado sus compromisos de inversión.
A estas medidas se suma la anunciada entrega de la jurisdicción territorial del subsuelo a las provincias, hecho de una gravedad institucional sin precedentes en la historia de la Argentina moderna y que contraría la esencia de las políticas emanadas de compatriotas del nivel de Hipólito Yrigoyen, Marcelo T. de Alvear, Enrique Mosconi, Juan Perón, Arturo Sampay y Arturo Illia, que consideraban el subsuelo como pertenencia exclusiva de la Nación, a la que corresponde su explotación exclusiva.
De esta forma, no sólo vamos a ser el único país del mundo que considera a los hidrocarburos como simples commodities sino, además, aquél donde el poder central o nacional resigna su facultad de administrarlos a favor de gobernantes provinciales; cabe preguntarse, por ejemplo, si alguien observó la presencia del gobernador de Texas en las gestiones de todo tipo que se vinculan al petróleo en los EE.UU. En el mundo, el tema de los hidrocarburos se discute entre presidentes y ministros de Defensa y de Petróleo.
Aquellos técnicos que, por oponerse a cualquier política que implique un acercamiento con Venezuela, han considerado que hemos solucionado nuestros faltantes de gas con los recientes acuerdos firmados con Bolivia: o no conocen o no quieren hacerlo, o están muy bien informados, sobre las reservas bolivianas a las que deben estimar como « majestuosas». La reciente descalificacióndel Gran Gasoducto realizadapor el lobbista de Repsol-YPF SA, Felipe González Márquez -calificado como una institución por la senadora Cristina Fernández de Kirchner («La Nación» 25/10/06)- que lo consideró «una broma» pues «es un proyecto que no se va a realizar y nadie se atreve a decirlo, no es racional y, además, no cuenta con Bolivia, que es el eje de articulación de esa broma», peca del mismo pecado que él mismo imputa a quienes lo promueven: la falta de seriedad en tratar los problemas energéticos. ¿Cómo sabe que Bolivia tiene suficientes reservas para abastecer las necesidades de Brasil y la Argentina? Recordemos que en los inicios del proyecto del Gran Gasoducto, los mismos consultores que lo critican hoy esgrimían la conveniencia de importar gas desde Perú, cuando todos sabíamos de la insuficiencia de sus reservas y de sus compromisos con México y los EE.UU.



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