19 de diciembre 2000 - 00:00

La Navidad, pretexto hoy para la cita más demorada

Se ven hoy de vuelta en un gentío partidario Fernando de la Rúa y Carlos Chacho Alvarez. Mañana por la noche, además de verse, charlarán a solas. Siempre y cuando el ex vice mejore de la descompostura que ayer lo había derribado. Lo cierto es que Alvarez regresa adonde se fue sin que lo hayan llamado y tras insistir para tener una audiencia. Presentó proyectos, hizo hablar a amigos y, él mismo, debió padecer la inspección de algunos allegados presidenciales: Chrystian Colombo y Adalberto Rodríguez Giavarini. Estos dos miembros del gabinete ya le explicaron sobre lo que debe y no puede hablar con De la Rúa, al tiempo que reconocen no disgustarles la idea de que vuelva al gobierno. En rigor, es una cuestión de intereses el reencuentro: ambos se necesitan para conservar la Alianza y para que esta agrupación tenga posibilidades en las elecciones del año próximo.

Fernando de la Rúa espera esta noche sacarse una foto con Carlos Chacho Alvarez en el Savoy, donde los diputados de la Alianza preparan una cena de fin de año. Anoche, el frepasista dudaba sobre la conveniencia de asistir, argumentando una indisposición estomacal que lo mantuvo recluido en su domicilio particular todo el día. Obviamente, no se trataba de una especulación política ni escenográfica (el hotel queda a escasos metros de la Casa del Frente y conserva un target apropiado como el Castelar), sino de una evaluación estrictamente sanitaria: desconocía -puntilloso-si el menú podía afectar su recuperación.

Tampoco, es cierto, lo entusiasmaba la imposibilidad de hablar en privado. Junto al Presidente se sentarán a la mesa
Raúl Alfonsín, todos los diputados -con Rafael Pascual, Horacio Pernasetti y Darío Alessandro a la cabeza-, y varios ministros y secretarios de Estados que revistaron hasta su pase al Ejecutivo en el Congreso. Graciela Fernández Meijide, Federico Storani, Carlos Becerra y Nilda Garré, entre otros, figuraban en el listado de invitados por su calidad de ex legisladores.

En medio de este traspié médico que obligó ayer a
Chacho a suspender sus actividades, se tejieron varias versiones sobre los posibles escenarios del encuentro de la fórmula que triunfó el 24 de octubre del '99 y terminó disuelta el 6 de octubre pasado.

Ricardo Ostuni
, vocero presidencial, se encargó de presentar la variedad de alternativas en diálogo con periodistas. En ese abanico, cabían desde una postergación hasta la semana que viene a un encuentro hoy mismo, durante la inauguración del Paso de Jama que une la Argentina y Chile. Por supuesto, no dejó de mencionar la comida de esta noche en el hotel de la avenida Callao. La variante posterior a Navidad parecía cobrar fuerza, a medida que se conocían detalles de la indisposición chachista. Con una buena dieta y sin excederse con las confituras de Nochebuena, esa fecha tentativa parecía a prueba de fracaso.

Ostuni
subrayó que «ambos están en permanente contacto», razón por la cual «en cualquier momento se producirá una charla, un encuentro o una salutación de fin de año», agregó el portavoz devenido en RRPP de Olivos. El funcionario reiteró que «ayer (por el lunes) el presidente volvió a manifestar que le mandó saludos a Alvarez» y que «hubo una respuesta» a través del emisario preferido de Alvarez, Alessandro.

El alter ego del fundador del Frepaso se mostró muy optimista de sus gestiones (y de la rehabilitación de su jefe).
«La reunión se va a concretar entre mañana (por hoy) y pasado (mañana), casi con seguridad», quiso confirmar a la salida de la quinta presidencial, donde ayer participó de una clase magistral del «blindaje», a cargo de De la Rúa.

A la misma hora (media tarde), los socialistas populares ya sabían que
Chacho los había plantado, pero aceptaron las excusas. Liderados por el diputado Rubén Giustiniani y con la presencia estelar de sus hombres en el poder - Dante Caputo, Carlos Nivio y Hermes Binner (secretario de Ciencia, subsecretario de Empleo e intendente de Rosario, respectivamente-, pidieron la organización de mesas provinciales de la Alianza para aportar propuestas al gobierno.

Forzados a disciplinarse al oficialismo (incluso en mate-ria inmobiliaria), tuvieron que sesionar también en el Savoy, luego de que un problema energético dejara sin luz el local partidario de la avenida Entre Ríos al 1000.


La indigestión de
Alvarez sorprendió, además, a los propios caciques del Frente Grande. Por la mañana, Rodolfo Rodil concurrió, como hace a diario, a la Casa del Frente para tomar café con el ex vice. Allí se enteró de que Chacho no había ido a trabajar.

Otro bonaerense,
Juan Pablo Cafiero, logró trasmitirle al jefe una buena noticia, aunque obvia. Medio millar de dirigentes del Fredejuso provincial, que lidera «Juampi», respaldó oficialmente la «carpetita» que le entregó Alessandro a De la Rúa, en nombre de Alvarez. Estuvieron la secretaria de Derechos Humanos, Diana Conti, y la interventora frepasista del PAMI, Graciela Rosso.

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