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26 de mayo 2005 - 00:00

La Plaza, insegura; ¿y Mar del Plata para cumbre mundial?

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Si fuera cierto y previsor el cambio de domicilio -poco atendible, como si el Día Patrio no hubiera sido en el Cabildo-, ¿cual será la actitud del gobierno ante los inquietantes informes que han comenzado a planear sobre la falta de condiciones de seguridad para la realización, en noviembre, de la Cumbre de las Américas en Mar del Plata? Para esa fecha, como se sabe, 34 países con sus respectivos presidentes celebrarán la cuarta reunión de este tipo prevista por la OEA y, si bien ya habían trascendido temores por parte de la Administración de George W. Bush, ese espasmo tembloroso se disipó debido a que Washington se va a encargar de proteger a su propia delegación (se habla de que Bush, por ejemplo, dormiría en un portaaviones, lejos de las deliberaciones en la ciudad costera).



Por lo tanto, señala la posible incapacidad del aeropuerto marplatense -también incluye a Ezeiza- para coordinar la logística previa y simultánea a la llegada de los distintos aviones a aterrizar. Detalla, además, las dimensiones de la pista de la Ciudad Feliz (2.200 metros por 60) limitante para aterrizajes de aeronaves como los Jumbo 747 (el caso del Air Force One de EE.UU.) y sus escoltas C5 Galaxy. Más complicado es albergar por mucho tiempo a estas naves, quizá con necesidades de estacionamiento. Por si esto fuera poco, también se enrarece por ahora el reabastecimiento de combustible, ya que hay un solo camión cisterna con mínima capacidad para completar la carga de un Galaxy, por ejemplo, que requiere tres camiones de ese tipo completos.

No sólo aéreo es el problema: el traslado terrestre parece exiguo ya que la flota de taxis y remises es de particulares, relativamente antigua y con conductores de los que no se conocen los antecedentes. Tampoco serían suficientes los colectivos u ómnibus, atento a que las delegaciones son numerosas (se calcula para la de los Estados Unidos, entre 3 mil a 4 mil personas). Otro problema es la falta de helipuertos, ya que hasta ahora se ha usado el de la terraza del hotel Hermitage, el cual inclusive no se sabe si está habilitado por las autoridades del rubro. Además, se debe recordar que el vicepresidente Daniel Scioli, en su momento, tuvo que utilizar un tablón para bajar por la rampa y, para el propio Kirchner, se construyó un puente con andamios. No parecen alternativas razonables al margen de los cuestionamientos sobre la propia resistencia del edificio para helicópteros importantes.

Otro cuestionamiento pasa, siempre en el plano de la seguridad, por las características de encajonamiento de la ciudad: dispone de una sola autopista y no son muchas las salidas de emergencia (lo mismo ocurre con el aeropuerto). No se detiene en estos detalles de una ciudad que, obviamente, no fue diseñada para este tipo de eventos, sino que también enuncia trabas para albergar a tamaño gentío -por otra parte, almas acostumbradas a pernoctar en hoteles 5 estrellas, de los que no abundan en Mar del Plata- y advierte sobre la capacidad del servicio telefónico vía satélite por la estación terrena de Balcarce, ya que supone una posible saturación por una demanda exponencial. Se supone que estas inquietudes deben haber sido elevadas a una Administración que prefirió no pasar el 25 de Mayo en la Capital porque temía posibles alteraciones a la seguridad.

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