El gobierno se dio cuenta, quizá a destiempo, de que es muy difícil que se pueda llegar a las elecciones de octubre con la trajinada eliminación de las listas sábana, tal como lo propuso Fernando de la Rúa. Por lo pronto, el Ministerio del Interior fogoneará el proyecto de reforma política elaborado por la cartera a cargo de Federico Storani, para que el Senado lo apruebe.
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Luego se agregará a él la propuesta de eliminar las listas sábana. En su momento se habló de agregar a la reforma entrada al Congreso, que contaba con el aval del peronismo que admitió que era muy similar a la presentada tiempo atrás, la nueva propuesta ampliatoria.
Sin embargo, además de padecer la falta de fondos para comenzar la impresión de los padrones electorales, Interior enfrenta algunos problemas instrumentales para llevar a cabo esa eliminación de las listas sábana.
Uno de los conflictos se plantea en la provincia de Buenos Aires, que renovará la mitad de las bancas (35 sobre 70).
Interrogante
La comisión que lidera el viceministro del Interior, César Martucci, se pregunta ¿cómo hacer para que la representación bonaerense uninominal no se distorsione cuando hacen falta 200 mil votos para elegir un diputado? Cuando por ejemplo la IV sección electoral de la provincia tiene sólo 500 mil habitantes empadronado, frente a la I y III que superan los 2 millones cada una. « Y no se puede dejar sin representación a toda la pampa húmeda, que con razón va a reclamar», aclaró a este diario ayer Martucci.
Y donde la UCR agrupa a buena parte de su dirigencia.
Como son 35 las bancas a renovar, serán 17 y 18 -o al revés, tal como ocurre con la Capital Federal-, los escaños que se pondrán en juego en un sistema mixto donde cohabitarán dos formas de elección: una uninominal y otra de lista cerrada. Con la cerrada -actual sábana-, cada partido hará su oferta con los mecanismos internos habituales.
Es en la uninominal o de circunscripción donde la comisión encargada por Storani de instrumentar el sistema debe lidiar para resolverlo. ¿Qué pasa si en las uninominales gana un solo partido, aunque sea por pocos votos, y se reparten por mitades los de la sábana?, se preguntan. «Puede ocurrir que un solo partido se alce con tres cuartas partes de las bancas, sin que esto refleje la realidad electoral», reflexionó Martucci.
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