11 de mayo 2004 - 00:00

La salida se complica, además, por el problema energético

La crisis energética amenaza con retrasar la planificación de la misión de paz conjunta a Haití. A raíz de que el precio actual del barril de petróleo en el nivel internacional difiere del pactado con el gobierno (este último es sensiblemente menor), las petroleras no cotizan partidas de combustible necesarias para abastecer el parque automotor de las tropas que se desplegarán en Puerto Príncipe.

La zarpada del buque de desembarco Bahía San Blas de la Armada con destino a Puerto Príncipe está prevista para mediados de mayo, sin embargo los marinos están en emergencia porque no está asegurada la carga de nafta súper que requieren los vehículos blindados. Mientras José Pampuro daba ayer en Rio de Janeiro las puntadas finalesa la misión de Cascos Azules con su par brasileño José Viegas Filho, los colaboradores en Defensa buscaban una solución al entuerto de la provisión de nafta.

El arribo del buque a tiempo a Puerto Príncipe es vital para la supervivencia de todo el batallón conjunto argentino que se desplegará en Haití bajo mandato de la ONU. Según el último reporte de inteligencia elaborado por un grupo adelantado del Ejército Argentino, la situación en Haití sigue inestable, la delincuencia va en aumento, hay patotas violentas que no responden a liderazgos políticos, todos los sistemas urbanos están colapsados (red de agua, comunicaciones, caminos, sanidad, etc.) y como los locales saben que se prepara el relevo de las tropas de EE.UU., aumenta la actividad de los grupos rebeldes.

Se espera que Brasil asuma el liderazgo de la nueva fuerza de estabilización que reemplazará el 1 de junio a la que comandaba Estados Unidos luego de los cruentos enfrentamientos que terminaron con la salida de Haití de Bertrand Aristide. Este, único presidente electo del país caribeño, está ahora en Jamaica con la condición de que se abstenga de realizar actividades que se perciban como de nuevo intento para regresar al poder. Hoy, José Pampuro visitará establecimientos militares en Rio de Janeiro; interesa conocer el funcionamiento del arsenal naval carioca pues el ministro quiere revitalizar el astillero Domeq García en la Costanera Sur para reparar submarinos. Por eso el contador Héctor Drewes, director de Planificación Tecnológica e Industrial del ministerio (ex Puerto Madero en la presidencia de Duhalde) integró la comitiva, además de Lisandro Tavano, secretario privado; Fabián Dabul, jefe de prensa; licenciado Ernesto López, jefe de Gabinete; y teniente coronel Alejandro Pucheta, ayudante militar.

• Cronograma

Pampuro explicó luego a uniformados brasileños el cronograma de instalación del comando conjunto argentino. La llegada de las tropas se producirá en dos etapas. El primero en arribar a Haití (se estima el 12 de mayo) será el capitán de navío infante de marina Adrián Sánchez, responsable máximo de las fuerzas criollas, más un pelotón de reconocimiento que evaluará las áreas asignadas. A continuación, el segundo escalón de comando -un grupo más numeroso-establecerá el perímetro seguro dentro del área de responsabilidad. El embajador Domingo Cullen, director de Organismos Internacionales, participó al lado de los uniformados en todo el proceso de armado de la fuerza conjunta. La planificación finalizó el 23 de abril, tal como este diario adelantó, pero quedaban detalles de equipamiento militar para definir por el Estado Mayor Conjunto (EMC), en rigor, responsable operativo de la misión. Y lo más importante, las denominadas «reglas de empeñamiento», que constituyen las opciones de uso de las armas según la situación imperante.

En efecto, el brigadier general
Jorge Chevalier envió al subjefe del EMC, contraalmirante de Infantería de Marina Alejandro Giromini, a Brasilia, quien hoy toma contacto con su equivalente del estado mayor de Brasil, y juntos harán el ajuste fino de equipos, armamento y zonas de responsabilidad que tendrán los Cascos Azules de los dos países. El buque San Blas, un veterano de Malvinas, llevará el equipo pesado -las tropas irán por avión-y tiene que zarpar con la suficiente anticipación para que cuando el grueso del contingente arribe a Puerto Príncipe, ya esté desplegado el parque automotor y el hospital móvil de la Fuerza Aérea. Los infantes de marina llevan 6 camiones pesados AM 35, 4 Hummers, 6 blindados Panhard, 1 ambulancia, 2 cocinas de campaña y contenedores para alojamiento, la Fuerza Aérea, el hospital reubicable; mientras que el Ejército, una cantidad similar de camiones y jeeps de comando. Falta definir qué fuerza pondrá los helicópteros. Hasta el momento nadie habló del presupuesto -el ministro dio señales a las fuerzas de gastar a cuenta-afectado a la movilización ni de la autorización del Congreso para la salida de las tropas. En Defensa no esperan resistencias legislativas; dicen que como se retiran las tropas de los Estados Unidos y dejan Haití en manos de Brasil, resultará un bálsamo para legisladores iracundos. Además, ya está sancionada la ley marco de egreso e ingreso de tropas, y la resolución (Nº 1.542) de la ONU que crea la Misión de Cascos Azules para la estabilización de Haití fue aprobada por unanimidad de todos los miembros del Consejo de Seguridad.

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