La UCR bonaerense simula normalización para armar listas
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Ricardo Alfonsín
La posibilidad de una interna entre el hijo del ex presidente y el grupo Moreau Storani (los más resistidos por ser culpables de las últimas debacles electorales en el distrito y por haber expulsado a Stolbizer de la estructura partidaria) parecieron ciertas la semana pasada.
De hecho, los propios dirigentes de ese sector comunicaron que si bien hasta el jueves había plazo para un acuerdo para componer «en unidad el futuro de esta conflictiva provincia, cuesta trabajo imaginar una elección donde figuras como Leopoldo Moreau y Federico Storani quieran quedar al margen».
Incluso los seguidores de Ricardo Alfonsín estaban convencidos de que Moreau y Storani estaban dispuestos a confrontar con la conducción del jujeño Gerardo Morales. Pero anoche parecía que esos fantasmas desaparecían y los dos sectores se encaminaban a inscribir las listas en unidad, dejando sólo la competencia con Porrúa para los cargos menores.
Mientras tanto, ayer en el radicalismo seguían festejando el triunfo del radical K Marcelo Gascón en Bariloche, donde el domingo derrotó al kirchnerista Darío Barriga en los comicios por la intendencia de esa ciudad. A pesar de que Gascón mantiene relaciones cercanas con la UCR K -de hecho, Julio Cobos y Miguel Saiz lo llamaron para felicitarlo-, el resultado era reivindicado ayer por todo el comité nacional partidario: «Barriga fue a la elección con el auspicio kirchnerista de Miguel Pichetto y Gascón con el apoyo del Partido Provincial Rionegrino, Concertación Bariloche y la Unión Cívica Radical intervenida de Río Negro». Fue otra muestra de los realineamientos que se están viendo en los últimos tiempos donde algunos radicales K empiezan a relativizar su posición.



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