El comité nacional de la UCR decidió ayer abrir un proceso de ratificación de las afiliaciones al partido --también se convocará a nuevas afiliaciones-, un intento de recuperar dirigentes que se fueron a otras fuerzas, pero que puede terminar achicando finalmente al radicalismo. Fue la primera decisión que tomó la mesa que encabeza el jujeño Gerardo Morales en medio de la interna desatada después del acuerdo entre Néstor Kirchner y Roberto Lavagna. Se abre ahora un proceso que los radicales conocen bien: la recorrida con las fichas de afiliación por los barrios en busca de ancianas en los centros de jubilados, jóvenes inexpertos y viejas familias radicales. El peligroso proceso -el propio Morales reconoció ayer que el partido puede achicarse- servirá también para ratificar los liderazgos locales: si bien no se afilia desde cero, quien quiera mostrar representación territorial deberá juntar la mayor cantidad posible de «fichas» nuevas.
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En ese punto sobrarán las incógnitas: «¿Quién se anima a ir a pedirle a Raúl que firme de nuevo la afiliación?», bromeaban en el comité nacional sobre Alfonsín.
En la misma reunión, la mesa de conducción de la UCR aprobó un documento crítico contra el gobierno, Cristina de Kirchner y la reorganización hegemónica que Néstor Kirchner quiere llevar adelante en el justicialismo: «En su tan activo retiro y detrás de la máscara de la renovación del justicialismo, el ex presidente ha desnudado su verdadero interés: la búsqueda de un esquema político de partido único, como lo fue el PRI en México. Con la destrucción de la oposición moldeará sus propias alternativas. Con la deserción de Roberto Lavagna al pacto social suscripto con el pueblo argentino en las últimas elecciones, el daño es aún mayor», dice el documento.
Desertor
También se acordaron de la decisión de Roberto Lavagna de desdecirse de muchos de los postulados opositores que compartieron en la campaña electoral. «Si bien quien fuera el candidato a presidente de UNA desertó en las ideas y críticas que difundimos durante la campaña, y eligió pactar con el ex presidente Néstor Kirchner y su protopartido, nosotros no hemos cambiado de idea y vamos a recorrer el país para seguir en contacto con la gente», dijo entonces Morales.
En el documento se rechazan también las pretensiones del radicalismo K: «No somos una alternativa dentro del gobierno. Desde la oposición, el radicalismo debe auditar y denunciar los abusos del poder y el discrecional manejo de fondos en una economía cuyo crecimiento les pertenece a todos los ciudadanos. El superávit fiscal, los altos ingresos por recaudación o las reservas no son los ahorros personales de un grupo de funcionarios».
También se resolvió avanzar en el programa de normalización de distritos intervenidos: Tierra de Fuego, Mendoza, Río Negro, Corrientes y Santiago del Estero.
Campaña
El mecanismo de reafiliación, que nunca se aplicó en otro partido político, consiste en lanzar una campaña para que todos los afiliados a la UCR «reafirmen su adhesión a un radicalismo opositor». Es una suerte de plebiscito interno sobre el futuro partidario, pero que puede terminar con un blanqueo de padrones.
Morales explicó allí que la campaña de «reafirmación de adhesión al radicalismo como partido opositor al gobierno», busca llamar a quienes se fueron al ARI, a Recrear o al kirchnerismo, aunque en este último caso no se entiende muy bien cuál será el efecto que conseguirála conducción radical.-La conducción optó, entonces, por una campaña de «reafiliación y adhesión» en lugar de lanzar directamente un proceso desde cero con afiliaciones nuevas, una jugada peligrosa que podría terminar con la existencia partidaria.
Fue tanto el énfasis en convocar a quienes se fueron de la UCR que Morales se vio obligado a explicar que con este proceso no se suspende ninguno de los trámites disciplinarios que se siguen contra los radicales que adhirieron a la Concertación K. Hoy están en la lista del tribunal de disciplina el neuquino Horacio «Pechi» Quiroga, y los rionegrinos Miguel Saiz y Pablo Verani, pero ayer ninguno de esos procesos fue puesto sobre la mesa.
«No hay amnistía. Los procesos abiertos en los tribunales de disciplina siguen, y no está inhabilitado que se abran nuevos», ratificó Morales.
El vicepresidente de la UCR, Jorge Agúndez, explicó que se busca una reafiliación que puede tener más éxito en el sector de «radicales que se fueron a otro sector de la oposición, como el ARI o Recrear. Esos son rescatables».
Reconocimiento
«Los radicales que tuvieron inconducta partidaria desconocieron el rumbo marcado por la convención y actuaron en sentido opuesto, es difícil que puedan volver», dijo Agúndez. Minutos después, Morales reconoció: «Después de este proceso, el radicalismo puede ser que salga más chico, pero también saldrá más fuerte en sus convicciones».
Más temprano el bloque de diputados radicales había confirmado su alineación al comité nacional: «Reafirmamos nuestro rol de oposición, control y defensa del sistema democrático», dijeron. En un comunicado rechazaron «los intentos que se hacen para desdibujar a la UCR y, con ello, frustrar la posibilidad de la construcción de una auténtica alternativa opositora» expresaron.
Con esa definición despejaron las dudas que habían circulado sobre la unidad de la bancada en Diputados y las presiones para abrir el debate a una interna que incorpore al radicalismo K.
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