El partido Avodá ( laborismo) volvió, casi como desde su fundación, a ganar las elecciones de la AMIA. Sin embargo, a diferencia de otros comicios más sencillos, esta vez los opositores hicieron mella en el histórico dominio del laborismo en la entidad madre de la comunidad judía local. Por eso, habría que esperar hasta dentro de tres semanas para determinar si efectivamente Luis Grynwald -el empresario textil candidato a suceder a Abraham Kaúl por el oficialismo- asume o no como nuevo presidente.
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Ayer votaron 3.327 socios, sobre un padrón total de 27.000 afiliados, de los cuales unos 13.500 estaban en condiciones de sufragar. Esta cantidad, algo inferior a las de los últimos comicios, podría leerse como un cuestionamiento a las autoridades comunitarias en general y también como motivada por el desinterés que muestra la sociedad argentina en general ante elecciones en entidades sociales, culturales o deportivas.
La manifiesta intención de Grynwald era obtener 51% de los votos, para asegurarse la designación de los 24 miembros del Comité Ejecutivo, sin necesidad de pactar con el Bloque Religioso Ortodoxo -segundo en los comicios de ayer con más de 1.300 votos-, que actualmente tiene la tesorería de AMIA. Grynwald es un empresario del rubro textil, que presidió el club de campo Mi Refugio; su partido, Avodá, marchó en alianza con una agrupación menor (Meretz), el Movimiento Reformista (religiosos de la línea que se opone a la ortodoxia) y los countries y clubes más importantes. Su elección pavimentaría la reconciliación con la dirigencia de la DAIA.
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