18 de mayo 2001 - 00:00

Lapsus clave: llamó Alfonsín "presidente" a su enemigo Cavallo

El contexto marca el sentido de lo dicho, y lo prueba el lapsus de ayer de Raúl Alfonsín ante una rueda de periodistas representantes de medios extranjeros en el país cuando le aplicó a Domingo Cavallo el título de presidente. Nadie cree que haya sido un error, sino una ironía con destinatarios múltiples.

El contexto de la pelea que mantiene con el ministro de Economía hizo que esa frase se convirtiera en lo más importante de su reunión con la prensa.

«Quien gobierna la Argentina es el presidente Cavallo»
, exclamó Alfonsín con énfasis en un intento de negar que el ministro sobrepase la figura de Fernando de la Rúa que terminó opacando el lapsus linguae. Luego aclaró su postura: «Es el presidente De la Rúa, sin ninguna duda». «Las delegaciones importantes de facultades que hizo el Congreso de la Nación fueron otorgadas al Presidente, que es quien toma las decisiones», se rectificó Alfonsín, que gobernó el país entre 1983 y 1989.

Promulgación

Como ejemplo de la independencia de decisiones del jefe de Estado, Alfonsín aseguró que le consta que Cavallo insistió en la promulgación del controvertido proyecto de ley de crédito público, que garantiza con la recaudación el pago de la deuda, y en que «el Presidente no había tomado la decisión, y creo que no la va a tomar en ese sentido».

«Está permanentemente frente a todos los problemas y decidiendo con su estilo especial, que todos sabemos que no es estridente, pero que es muy firme»
, señaló el jefe de la UCR.

Alfonsín
también pronosticó que los debates por los subsidios que aplica Estados Unidos en el proceso hacia la formación del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), «serán mucho más largos de lo que se prevé».

El ex presidente dijo que «la discusión con Estados Unidos no estará vinculada a los aranceles, porque son bajos, sino a los subsidios y barreras no arancelarias». «Va a ser mucho más larga de lo que suponemos la discusión con relación al ALCA, y de ninguna manera nosotros podemos poner en peligro nuestra industrialización, la necesidad de generar empleo y buscar que se terminen los subsidios que conspiran contra nuestra producción agropecuaria», vaticinó el ex mandatario, quien ratificó su postura de llevar adelante esas tratativas «desde el Mercosur».

Alfonsín
reconoció también que el descontento popular «es muy claro», pero que éste está siendo aprovechado por fuerzas de izquierda que fueron provocadas por el voto argentino en contra de Cuba en la Comisión de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas. «Creo que el PC Argentino residual tiene fuerza como para movilizarse, sobre todo cuando hay una posibilidad de desarrollo de ese descontento muy claro, porque es muy claro», subrayó. «He recorrido todo el país viendo qué pasa, pero no hace falta ir muy lejos para verlo», manifestó, en referencia a la crisis social que atraviesa el país.

Malestares

Alfonsín agregó: «La manera en que se produjo ese voto, que nunca debería haberse cambiado del voto que hacíamos nosotros, creo que ha dado pábulo para que intervengan con fuerza junto con otros sectores, ya más de extrema izquierda, y generen problemas muy serios».

El ex mandatario destacó, no obstante, que no cree que se llegue a generar un estallido que ponga en peligro las instituciones, «pero sí malestares que perjudiquen la acción del Estado de manera fuerte». En tanto, también se refirió a la situación que atraviesa la Alianza, «una crisis paridora», según calificó.

Consultado sobre las posibilidades de que el oficialismo pierda en esos comicios, Alfonsín señaló:
«Falta mucho de aquí a octubre, y este país es impredecible».

«Hoy día, a lo mejor la perdemos, pero también hay fuerzas políticas que tienen problemas y hay campañas por efectuar y medidas para tomar»
, adelantó, tras lo cual agregó: «En octubre vamos a estar en condiciones de ganar la elección».

Con respecto a la incorporación del partido de
Cavallo a la lista oficialista en las elecciones legislativas, el ex presidente sostuvo de forma enfática: «No iría de candidato a senador si fuera a ir por Acción por la República».

En ese sentido, llamó a
«no desorientar a la gente, si no esto, en vez de ser un gobierno de unidad nacional, sería un cambalache». De todas formas, no se pronunció en contra del ingreso de Cavallo en el gobierno porque, según le explicó, el Presidente le dio «todas las garantías» de que se iba a seguir con la filosofía de la Alianza.

Alfonsín disparó, sin embargo:
«Vamos a aplaudir lo que esté bien hecho y vamos a discutir lo que consideremos mal hecho».

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