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27 de julio 2005 - 00:00

Las dos damas en actos y atriles

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Cristina Kirchner y Chiche Duhalde

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El número de concurrentes entonces importa poco. Las escenografías también son secundarias. El acto de Cristina Kirchner parecía, por lo prolijo, una convención del Partido Demócrata o Republicano en Estados Unidos. Carteles impresos con marco, como si fueran cuadros, sustituyendo las pancartas de tela blanca pintarrajeada con aerosoles y sostenida por palos -como sucedía en los actos políticos en serio- y con leyendas iguales pro Cristina, algunas banderitas repartidas cada tantas personas, la bandera argentina de fondo con plisados caídos y perfectos, el atril, la iluminación teatral. Todo para la TV, lógico.

El duhaldismo tuvo un acto a la vieja usanza peronista. Claro, ellos no tienen al secretario de medios Enrique Albistur para algo lujoso que, por otra parte, no le conviene. Hubo bombos, pancartas, un escenario montado en un gimnasio en pleno suburbio y la clásica foto de Eva Duarte con el rodete atrás, más la de Perón, el escudo, la marcha y todo lo conocido. Un detalle: la segunda foto de Evita joven con pelo suelto cuando pasaba los fines de semana con Perón en San Vicente, un santuario transformado por los Duhalde. Mucho más tumultuoso que en el frío y casi mecánico acto de Cristina pero sin gran entusiasmo tampoco con Chiche. A uno fue el esposo, Néstor Kirchner, al otro no fue Duhalde. Tampoco significa mucho.

En cambio tiene connotaciones más políticas el estilo de ambas. Sólo coincidieron en que ninguna de las dos tiene nada serio que decir en los discursos y en que, obviamente, alabaron a Evita en el aniversario. Cristina Kirchner ya no atacó a Duhalde. Sólo se preguntó de qué lado estaría Evita y se la adjudicó como propia.



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