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En el Congreso se conoce tradicionalmente como «barrio chino» a la agrupación de diputados peronistas de muy bajo perfil -casi anónimosque se caracteriza por presionar y «molestar» al oficialismo del bloque. Normalmente está conformado por legisladores que están fuera de la estructura de poder del gobierno y, por lo tanto, no tienen que pagar costos políticos por sus desafíos. Fue famoso el «barrio chino» de las primeras épocas de Carlos Menem y muy distinto del actual, que se armó no bien asumió Kirchner el gobierno, cuando comenzaron las disputas con el duhaldismo y otros caciques peronistas provinciales.
En esta edición ese núcleo está conformado por nombres como los duhaldistas Juan José Alvarez y Jorge Casanovas, el cordobés Humberto Roggero o el santafesino Oscar Lamberto. Todos fueron jefes, funcionarios o ministros durante los gobiernos de Menem y Duhalde, y manejaron las decisiones en Diputados.
Esta vez alimentado por las disputas que aún se mantienen entre los duhaldistas bonaerenses y los kirchneristas, aunque Duhalde oficialmente haya dado la orden de mantener la paz, el barrio chino, es decir los marginales fuera de la estructura oficial, está sumando más que el núcleo oficial del bloque del PJ.
Muchos de los «barrio chino de lujo», incluidos algunos bonaerenses, tienen otro nexo que los aglutina: el desconocimiento de hecho de José María Díaz Bancalari como presidente del bloque peronista.
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