10 de octubre 2007 - 00:00

Lavagna arrinconado por la UCR

Con garabatos sobre lainflación en una pizarra,Roberto Lavagna presidióayer su reunión de gabinetevirtual. Sentó a dosopositores en la Ciudad,Ricardo Gil Lavedra y AbelPosse, a Javier GonzálezFraga y al radical GerardoMorales.
Con garabatos sobre la inflación en una pizarra, Roberto Lavagna presidió ayer su reunión de gabinete virtual. Sentó a dos opositores en la Ciudad, Ricardo Gil Lavedra y Abel Posse, a Javier González Fraga y al radical Gerardo Morales.
Roberto Lavagna convocó ayer a su gabinete virtual -un grupo que semanalmente analiza la marcha de la campaña y las medidas que tomaría el ex ministro en un hipotético gobierno-para mostrarse junto al radical Gerardo Morales y bajar el tono peronista que había tomado el día anterior con su visita al mausoleo donde descansan los restos de Juan Domingo Perón.

Esta vez el ex ministro no repitió las «20 verdades peronistas»; en su lugar atacó al gobierno: «Están ocultando más de un millón y medio de pobres al falsear los índices de inflación».

En lugar de «para un peronista no hay nada mejor que otro peronista», mechó la reunión con definiciones económicas: «No hay margen para enfriar la economía, todavía hay pobreza, todavía hay desocupación e incluso hay una gran inversión social que llevar adelante». Y dio una definición clara de lo que haría si llegara a ocupar la Casa de Gobierno: lo mismo que cuando asumió durante la presidencia de Eduardo Duhalde y que luego continuó con Néstor Kirchner. «La Concertación UNA irá a un programa como el que hicimos de 2002 a 2005, que combinó la estabilidad de precios con un muy fuerte crecimiento», definió el ex ministro.

  • Temario

  • Como si se tratara de una reunión del gabinete nacional, al final del encuentro hubo parte de temas tratados: la aceleración de la inflación, los efectos negativos de la carestía de la vida sobre el aumento de la pobreza, el ocultamiento de pobres en la última estadística social del INDEC y el impacto negativo por caída de inversión.

    Casi como dando órdenes a sus ministros, analizó el acuerdo que el gobierno, en boca de Miguel Peirano, propone ahora para reducir 5% los precios de comestibles: «Es un mamarracho, hay una aceleración de la inflación a niveles preocupantes», les dijo.

    Curiosamente, lo escuchaban algunos que seguramente no serían parte de un gabinete de Lavagna, como Abel Posse, Ricardo Gil Lavedra, los dos candidatos a senador por la Capital Federal pero en listas opuestas colgadas de la fórmula Lavagna, Javier González Fraga, Alberto Coto y Héctor Moguilevsky.

    Hubo también examen de teoría bonaerense: distribución de fondos sociales, obras en el conurbano, escuelas inundadas. Sirvió para que Lavagna relatara sus odiseas por los partidos con más conflicto: «Eso es lo que he visto en estos días en Rafael Calzada, en Claypole, en Lomas de Zamora, y es lo que pasa en gran parte del conurbano, y que perjudica especialmente a los más humildes», dijo.

    Enfrente lo seguía serio Morales. Los radicales, aunque comulgan con todos esos diagnósticos sobre inflación, pobreza oculta y clientelismo en el conurbano, no están de acuerdo con el estilo de algunos gestos de campaña de Lavagna. De hecho, el jujeño Morales, que casi en soledad y con cierto escepticismo en su partido sigue viajando solo por el país, ya había hecho su propia campaña antes de unirse a esa «reunión de gabinete».

    Morales, acostumbrado a cruzarse con Cristina de Kirchner en el recinto del Senado, eligió a la primera dama como centro de las críticas: «Las últimas declaraciones de Cristina Kirchner siguen en línea con esta actitud del gobierno nacional de no ver la realidad. El problema del gobierno nacional hoy tiene que ver con la actitud autista que han asumido tanto el Presidente como la primera dama».

    Con un lenguaje que Lavagna no utilizó nunca durante la campaña, recordó sus mejores días de peleas en el recinto: «No escuchan, no saben, no contestan, niegan la inflación, ratifican una vez más que hay una inflación que es la del INDEC, que para ellos está bien, y la otra inflación es la de la oposición, que es la que surge de la percepción de la gente», dijo sobre el gobierno; «la primera dama tiene que poner los pies sobre la tierra y más que luchar contra los planteos que surgen de la oposición, tiene que luchar contra el fantasma del propio gobierno».

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