10 de octubre 2006 - 00:00

Lavagna insiste con Uruguay

Tan inesperado como improbable, Roberto Lavagna insistió ayer desde Bruselas en que el gobierno argentino respalde que sea Uruguay el país que ocupe el lugar en disputa en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, por el que compiten Guatemala, con apoyo de EE.UU., y Chávez, avalado por buena parte de América latina.

«El país tiene una gran oportunidad para demostrar que se quiere manejar con seriedad y sin alineamientos automáticos en materia internacional: hay que apoyar por consenso la candidatura de Uruguay para ocupar un asiento en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas», dijo ayer Lavagna.

Y fue más preciso. «Ni el candidato de Bush, ni Chávez; Uruguay tiene sobrados méritos para ir al Consejo de Seguridad.» Durante una gira por Europa, Lavagna disertó ayer en la Universidad de Bruselas sobre «Economía y Política en América del Sur».

La semana que viene se resolverá por vocación quién ocupará el sillón en el Consejo de Seguridad de la ONU. Si la elección no se define claramente, se buscará una tercera posición. Pero Lavagna pretende que ese sitio sea para Uruguay.

En tanto, en su recurrente enfrentamiento con Hugo Chávez, Lavagna volvió a cuestionar al venezolano y, en ese punto, el acercamiento de Kirchner con Caracas.

«Lo ideal es que la Argentina intente parecerse menos al modelo de Chávez y se acerque más a los estilos de Michelle Bachelet y de Tabaré Vázquez, principalmente en lo que hace al respeto de las instituciones y a poner distancia con el populismo», aseguró.

Pidió, además, analizar el proceso electoral de Brasil y el impacto en ese aspecto de la intervención de Chávez. «Cualquiera sea el resultado electoral de fines de octubre, Brasil cambiará su relación con Chávez, la Argentina también debería cambiar. No es bueno quedar alineados en una posición equivocada que profundice los riesgos de aislamiento internacional», arriesgó Lavagna.

Enfocado con asuntos de política internacional, sus laderos no dejaron sin embargo de atender el mercado doméstico y sobre todo analizar el alcance del conflicto que se desató en la UCR, a partir de la reacción de Roberto Iglesias, alejándose del proyecto Lavagna.

La construcción de una alternativa al gobierno no se va a detener porque alguna fuerza política necesite clarificar sus decisiones. «Más bien eso fortalece a esta concertación, que no se basa en la obediencia», sostuvo Alejandro Rodríguez, vocero del ex ministro.

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