21 de junio 2007 - 00:00

Lavagna predica a radicales

Roberto Lavagna
Roberto Lavagna
Roberto Lavagna y su compañero de fórmula, el radical jujeño Gerardo Morales, iniciarán hoy un tramo clave de su gira de campaña por el país. Morales enfrentará hoy a los asambleístas de Gualeguaychú, que no mantienen buena relación con el ex ministro de Economía. Por eso Lavagna partirá directamente a Corrientes, donde los espera una interna feroz dentro del propio radicalismo K.

Antes de que inicie el viaje el candidato a presidente, Morales hará una gira de reconocimiento previo por Entre Ríos, una de las provincias más complicadas para hacer campaña en estos días.

Hoy visitará Gualeguaychú, donde mantendrá distintas reuniones con dirigentes para tantear la situación de las protestas de asambleístas. De allí viajará a Villaguay, donde sostendrá un encuentro con el presidente del Comité de Distrito Entre Ríos.

  • Territorio hostil

  • Recién entonces Lavagna desembarcará en la Mesopotamia, aunque en ese caso será Corrientes. Para la conducción del radicalismo, ése es hoy uno de los territorios más hostiles: fue el propio Morales quien dispuso la intervención de la UCR correntina cuando el presidente partidario era Sergio Flinta, hombre de Ricardo Colombi, ex gobernador y ahora diputado y primo del actual mandatario, Arturo Colombi.

    Lavagna y Morales llegarán allí en medio de una disputa familiar que recrudeció después de que Arturo consiguió aprobar una reforma a la Constitución provincial que incluye una cláusula que le permitiría pelear la reelección en 2009, justo el año en que su primo Ricardo quiere volver a mandar en Corrientes.

    De toda esa interna político-familiar -protagonizada en todos los casos por radicales simpatizantes de Néstor Kirchner, de ahí la intervención al partido-, deberán escapar Lavagna y Morales mañana durante su incursión correntina que incluye charlas, conferencias de prensa y debates.

    El siguiente paso de la gira será Chaco, el mismo día pero a las 22. Como única provincia radical que no adhirió formalmente a la concertación kirchnerista, el panorama debía ser más tranquilo allí. Pero el problema es que el gobernador Roy Nikisch, en parte por su interna con el radical Angel Rozas, tuvo ya demasiados contactos y ofrecimientos de candidaturas de Kirchner. La situación, entonces, es al menos complicada aunque el radicalismo no quiera ni hablar de otra posible deslealtad allí.

    Ayer, la UCR y la coalición con Lavagna tuvieron otro toque de alarma, también desde el interior. El gobernador y jefe de la UCR catamarqueña, Eduardo Brizuela del Moral definió: «Aproximadamente en treinta días se va a definir la posición que adoptará el radicalismo en las elecciones nacionales del 28 de octubre».

    El partido en esa provincia, netamente incluida en el radicalismo K, estuvo a punto de ser intervenido por Morales hace un mes, pero un acuerdo de último momento con Brizuela frenó las acciones. La promesa fue precisamente ésa: demorar y negociar la definición del apoyo a candidaturas. Morales, inclusive, viajó a Catamarca este año a festejar el triunfo de Brizuela. Lo hizo en un ambiente complicado mientras Kirchner y sus ministros felicitaban al gobernador radical K por el triunfo que había obtenido frente a Luis Barrionuevo.

  • Decisión

    Ahora la convención provincial del radicalismo deberá decidir la posición que tomará luego la mesa política del Frente Cívico y Social. Es decir, si apoyan la fórmula que proponga Néstor Kirchner o siguen la orden de la convención radical de votar a Lavagna, lo que es hoy casi imposible.

    De hecho el propio Brizuela adelantó lo que sería la definición: «Si fuera por mí la alianza seguiría, pero la decisión debe ser orgánica», dijo en relación a mantener su alianza con el Frente para la Victoria.

    Una vez que se precipite esa decisión, Morales deberá indefectiblemente terminar el armisticio con Catamarca y decretar la intervención.
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